El confort del agua caliente puede convivir con la eficiencia y la sustentabilidad.
Para ello, Manuel Eyzaguirre, gerente general de Kaltemp, entrega recomendaciones para elegir el sistema más adecuado según el tipo de hogar.
En Chile, el agua caliente es un servicio básico que pocas veces se cuestiona hasta que falla. Sin embargo, detrás de ese confort cotidiano se esconden diferencias importantes en eficiencia, costo y sustentabilidad, que vale la pena conocer si se busca optimizar el consumo energético del hogar.
“Cada vez más familias están optando por sistemas que no sólo entreguen confort, sino también ahorro y eficiencia. La buena noticia es que hoy existen alternativas más limpias y tecnológicas que permiten reducir considerablemente el gasto energético”, explica Manuel Eyzaguirre, Gerente General de Kaltemp, empresa chilena con 50 años de experiencia en climatización.
El calefón sigue siendo el sistema más usado en el país. Funciona bien para consumos intermitentes y hogares pequeños, pero su dependencia del gas lo hace vulnerable a las variaciones de precio, mantenciones constantes y a mayores emisiones de CO₂. “No siempre garantiza una temperatura constante, y muchas veces hay que esperar unos segundos para que llegue el agua caliente”, advierte Eyzaguirre.
Más habitual en viviendas amplias o edificios, la caldera puede alimentar tanto el agua caliente como la calefacción. Ofrece un buen nivel de confort, pero su costo de operación y mantenimiento es más alto. “Es eficiente si el sistema está bien diseñado, pero sigue dependiendo de combustibles fósiles”, comenta el experto.
Este sistema acumula agua y la mantiene caliente mediante resistencia eléctrica. Su instalación es sencilla y no requiere ventilación, lo que lo hace práctico para departamentos o espacios reducidos. Además, entrega agua caliente de forma inmediata, pero su consumo es limitado.
“El problema es su eficiencia: por cada kWh eléctrico que consume, entrega prácticamente 1 kWh térmico. Por eso, la cuenta de luz puede subir alrededor de un 10% más que el calefont”, señala Eyzaguirre.
El mayor salto tecnológico reciente ha sido la llegada de la bomba de calor sanitaria, que utiliza energía del aire para calentar el agua, con eficiencias de hasta un 300%.
“Por cada kWh eléctrico consumido, puede entregar 3 kWh térmicos. Además, el confort es inmediato y permite hasta seis duchas simultáneas sin pérdida de temperatura”, explica el gerente de Kaltemp. Y si se combina con paneles solares fotovoltaicos, el ahorro puede llegar hasta el 100% en el costo de agua caliente.
La elección del sistema ideal dependerá del tamaño del hogar, el patrón de consumo y el presupuesto de inversión.
“Estamos en un momento donde las decisiones que tomamos en casa también impactan el futuro del planeta. Adoptar tecnologías más limpias y eficientes no es sólo una inversión en confort, es un compromiso con un país más sustentable”, concluye el profesional.
IG: @kaltemp
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