Por Cristián Martínez, fundador de Crece Inmobiliario, Ingeniero Comercial. Magister en Administración de Empresas de IEDE y Master de Administración de Empresas en la Universidad de LLeida.
¿Por qué? Principalmente, porque ha sido un período de contrastes. Donde conviven señales de recuperación, con desafíos que aún están latentes. Además con posibilidades de tener una presencia importante en los años venideros.
Partiendo por lo positivo. Destaca la tendencia a la baja en las tasas hipotecarias.
A pesar de no regresar a niveles del 2018 y 2019. El 4% o 4,5% actual son un alivio considerable. Esto, para quienes buscan adquirir una propiedad, en un mercado que venía asfixiado.
La medida implementada de manera casi silenciosa por el gobierno actual, ha demostrado ser uno de los instrumentos más efectivos para salir de la crisis que arrastrábamos. Con un éxito que se explica por la reactivación del mercado de propiedades nuevas. Facilitando que las familias accedieran a tasas más competitivas con dividendos mensuales más bajos y, como punto fundamental, no siendo restrictiva a quienes compran su primera propiedad. Sino que también sumando a los inversionistas
También, el efecto colateral fue positivo. Muchas inmobiliarias ajustaron automáticamente a la baja sus precios para llegar a las 4.000 UF. Esto permitió que los compradores accedieran al beneficio.
Personas que hace cinco años habrían calificado sin problemas para un crédito hipotecario, hoy enfrentan barreras casi infranqueables. Incluso manteniendo las mismas condiciones financieras.
A pesar de lo beneficioso del subsidio a la tasa, el que solo aplique hasta las 4 mil UF, aún no es suficiente. Se ha evaluado extender para aumentar el tope. Pero aún no se ha concretado.
Es fundamental establecer normas claras y simplificar procesos. Crear un marco confiable. Para que todos los actores sepan a qué atenerse al iniciar un proyecto inmobiliario.
De cara al 2026, las tareas son mantener y ampliar el subsidio a la tasa con nuevos cupos, extendiendo el techo más allá de lo que hoy está establecido. Además, establecer condiciones para que los inversionistas generen nuevos proyectos, proyectando visión de futuro.
Este año demostró que con políticas acertadas se pueden revertir tendencias negativas. Lo que ahora toca es consolidar lo avanzado y corregir lo pendiente, siendo este un período de inflexión que, con las decisiones correctas, puede ser un espacio para encauzar el dinamismo del mercado inmobiliario, beneficiando a todos los involucrados.
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