Las fracturas dentales son más comunes de lo que se piensa y pueden producirse por golpes, caídas, alimentos duros o bruxismo. Aunque generan alarma, un diente quebrado no siempre implica perderlo. La clave está en reaccionar rápido y evitar errores que agravan el daño.
Un diente que se quiebra puede generar un susto inmediato: dolor, sensibilidad o la sensación de que “algo se movió” dentro de la boca. Aunque es una urgencia frecuente, muchos pacientes no saben cómo actuar y optan por alternativas que podrían empeorar la lesión.
Lo primero, señala el especialista, es limpiar suavemente la boca con agua tibia para retirar restos. Y evaluar si hay fragmentos desprendidos. Si existe un trozo de diente, conviene guardarlo en leche o suero fisiológico, ya que puede ser útil en la consulta.
Aplicar frío por fuera de la mejilla ayuda a reducir inflamación y molestias. Pero lo esencial es acudir a un odontólogo lo antes posible. Idealmente el mismo día. El tiempo es determinante, porque una evaluación temprana permite estabilizar la pieza, evitar daño en el nervio y prevenir infecciones.
Escandón advierte que, ante la urgencia, muchos pacientes cometen errores que complican el tratamiento. Entre los más comunes están seguir masticando sobre la zona fracturada. Lo que profundiza el daño, o intentar “pegar” el fragmento con adhesivos domésticos. Que irritan los tejidos y contaminan el diente.
Cuando el daño es más profundo o la pieza está debilitada, la forma en que se fija la restauración a la pieza natural es decisiva. Escandón precisa que, en el caso de restauraciones profundas o con poca retención, como ocurre en dientes muy comprometidos.
Los odontólogos recurren cada vez más a tecnología de vanguardia, como los cementos de doble curado, para tener un sellado más estable y predecible. Reduciendo el riesgo de filtraciones, sensibilidad o desprendimientos con el tiempo.
El profesional detalla que una de las alternativas para realizar cementación en piezas debilitadas es el RelyX™ Universal de Solventum,. Cuyo diseño facilita la adhesión en áreas de difícil acceso y permite limpiar el exceso de manera más rápida.
El Dr. Escandón recalca que, en materia de salud dental y gracias a los avances que permiten actualmente los tratamientos odontológicos. Conservar un diente siempre es mejor que extraerlo.
Pero advierte que, para que una restauración sea realmente exitosa, no basta con que “se vea bien”. O con colocar una buena corona: también depende de un sellado preciso, de materiales adecuados y de una técnica cuidadosa, sumados al cuidado que el propio paciente dé a esa pieza en el tiempo.
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