Hablar de sostenibilidad industrial ya no es un ejercicio aspiracional. Tampoco una declaración de buenas intenciones, hoy es un estándar competitivo.
Las empresas que no comprendan esta realidad corren el riesgo de quedar rezagadas. Esto, frente a un entorno regulatorio más exigente. Una ciudadanía más informada y mercados que demandan transparencia ambiental real y verificable.
Conrvergerán nuevas regulaciones y una acelerada transición tecnológica. Esto obligará a la industria a pasar del cumplimiento reactivo a una gestión ambiental estratégica y anticipatoria.
Cabe destacar que, durante los últimos años, Chile ha avanzado de manera significativa en este escenario.
Por ejemplo, La Ley Marco de Cambio Climático convirtió la acción climática en política de Estado. Esto obliga a todos los ministerios a integrar el enfoque ambiental en su toma de decisiones. A ello se suma el compromiso de alcanzar la carbono neutralidad al 2050. Objetivo respaldado por hechos concretos como el cierre progresivo de centrales a carbón, expansión de energías renovables, desarrollo del hidrógeno verde y un Plan de Acción 2023-2030.
Estos avances posicionan al país como un actor relevante en la nueva economía verde.
No es casual que, según el último estudio Nation Brands Index (NBI), Chile se ubique en el puesto 33 a nivel global en sustentabilidad. Con ello, supera a economías regionales relevantes.
Sin embargo, el desafío está lejos de estar resuelto. Aún persisten brechas estructurales, especialmente en calidad del aire y monitoreo ambiental. También en acceso a información confiable.
No es posible gestionar emisiones ni reducir impactos sin información continua, confiable y trazable. La industria necesita avanzar hacia sistemas de medición continua de emisiones. También redes de monitoreo de calidad del aire más robustas. Además de tecnologías capaces de entregar datos en tiempo real para la toma de decisiones.
Esto, anticipando desviaciones operacionales y optimizando procesos productivos. Asimismo, el tránsito hacia una industria baja en emisiones exige soluciones tecnológicas integradas. Desde la medición de gases industriales y material particulado hasta procesos de calibración certificada que aseguren la calidad de los datos.
Otro eje ineludible es la transparencia ambiental. La ciudadanía y los mercados demandan información verificable y comparable. Lo que refuerza la necesidad de sistemas de monitoreo confiables y alineados con estándares normativos.
Desde la experiencia técnica y estratégica que tenemos en Ambiente y Tecnología (AyT), con más de 30 años acompañando a la industria como proveedores de estaciones y redes de monitoreo. También en sistemas de medición continua de emisiones (CEMS), analizadores de gases y soluciones de calibración certificada, queda claro que el desafío no es solo cumplir, sino anticiparse.
La sostenibilidad ya no es opcional y exige decisiones hoy. La industria que comprenda esto no solo reducirá riesgos, ganará competitividad, legitimidad social y proyección futura.
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