En el Día Internacional de la Energía, nuevos datos nacionales e internacionales muestran el avance de las energías renovables y los desafíos pendientes para un sistema eléctrico más eficiente y confiable.
El 14 de febrero se celebra el Día Internacional de la Energía. Una iniciativa global destinada a concientizar sobre la importancia de la energía en la vida cotidiana. Y la necesidad de avanzar hacia sistemas que permitan una producción. Y un uso responsable y eficiente de los recursos energéticos.
Esta fecha es una oportunidad para reflexionar sobre el papel que juega la energía en la calidad de vida de las personas. En la competitividad de las economías y en los esfuerzos por mitigar el cambio climático. Temas que hoy están en la agenda pública de gobiernos, empresas y sociedad civil a nivel mundial.
En el contexto actual, la transformación energética es una realidad tangible en muchos países, incluyendo Chile. Según datos del Coordinador Eléctrico Nacional. En 2024 alrededor del 68% de la electricidad generada en nuestro país fue de origen renovable. (incluyendo fuentes convencionales como la hidráulica y no convencionales como solar y eólica).
Además, el informe indica que en diciembre de 2024 las energías renovables alcanzaron un 77% de participación en la generación eléctrica. Lo cual muestra la capacidad del sistema para integrar diversas fuentes renovables de forma segura y eficiente.
Este cambio estuvo impulsado principalmente por el fuerte crecimiento de la energía solar (que aumentó en torno a un 31%). Y la eólica (con un alza cercana al 7,7% en comparación con el mismo período del año anterior).
Cifras que confirman una aceleración sostenida de las energías renovables en el mix energético global. En línea con las proyecciones de organismos internacionales del sector.
En el actual escenario energético, marcado por el crecimiento acelerado de las energías renovables y por sistemas eléctricos cada vez más complejos. El foco del debate se ha desplazado desde la incorporación de nueva capacidad hacia la capacidad de gestionar la energía de manera eficiente, flexible y segura.
Para los especialistas del sector, el desafío ya no es solo generar energía limpia. Sino asegurar que esta pueda ser integrada, distribuida y utilizada de forma óptima en todos los niveles del sistema.
“La experiencia internacional muestra que el avance de las energías renovables debe ir acompañado de una gestión más eficiente de la energía. De lo contrario, se generan cuellos de botella que afectan la estabilidad del sistema y su continuidad en el tiempo”. Señala Gabriel Estay, director Nacional de Ventas para Chile en Schneider Electric.
El ejecutivo agrega que países como Chile han logrado avances relevantes en la incorporación de generación renovable. Pero que el siguiente paso es profundizar la eficiencia y la inteligencia del sistema energético.
“El desafío está en cómo usamos la energía. Entendiendo que la eficiencia energética y la digitalización permiten reducir pérdidas, optimizar la operación y maximizar el valor de la energía disponible. Especialmente en contextos de alta penetración renovable”. Explica.
Desde la compañía también subrayan la importancia de la colaboración entre distintos actores para enfrentar este nuevo escenario.
“La transición energética no es un proceso que pueda abordarse de manera aislada. Requiere coordinación entre sector público, industria, academia y usuarios finales. Con una visión común orientada a la sostenibilidad, la resiliencia y la seguridad energética”. Concluye Estay.
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