La magnitud de estos conciertos confirma que una parte relevante de la asistencia corresponde a turistas, muchos de ellos internacionales, posicionando a la ciudad carioca como un destino donde la música impulsa decisiones de viaje.
Con la llegada de mayo, Río de Janeiro se consolida como un destino global para las y los amantes de la música y las experiencias culturales masivas.
La icónica playa de Copacabana se prepara para un nuevo capítulo del evento que ha marcado récords de asistencia. Tras las históricas presentaciones de Madonna en 2024 y Lady Gaga en 2025. Que congregaron alrededor de 1,6 y más de 2 millones de personas, respectivamente. En conciertos gratuitos frente al mar.
Este año, la ciudad proyecta repetir la magia musical el próximo 2 de mayo. Con la plataforma Todo Mundo no Rio. Organizada por la alcaldía y pensada para volver a convertir el primer sábado de mayo en una fecha emblemática para el turismo internacional y local.
Este fenómeno se ha transformado en una tendencia de viaje consolidada. Turistas de América Latina, Estados Unidos y Europa han incorporado el megaconcierto gratuito de Copacabana como un punto de encuentro cultural y de celebración. En paralelo con los circuitos tradicionales por la ciudad.
En ediciones anteriores, miles de personas comenzaron a llegar a la playa desde las 4 de la madrugada. Cuando aún está oscuro y la ciudad se mueve a otro ritmo. La arena todavía fresca, grupos de amigos desplegando toallas, banderas y mochilas. Turistas mezclados con público local y la sensación compartida de estar “guardando lugar” para algo que será histórico forman parte del ritual previo.
En cuanto a los nombres que comienzan a circular en la industria. Y siguiendo la lógica de ediciones anteriores —artistas globales, con giras activas y repertorios transversales—. Las especulaciones han sido múltiples y apuntan a figuras como Beyoncé, Coldplay, Rihanna, Dua Lipa, Paul McCartney, Adele, U2 o Bruno Mars. Todos con alta convocatoria internacional y fuerte conexión con audiencias latinoamericanas.
En paralelo, nombres como Shakira o Karol G aparecen de forma recurrente en las conversaciones por su trayectoria y vínculo con la región. Mientras que figuras como Britney Spears emergen desde el imaginario colectivo y el deseo del público.
Reforzando el nivel de expectativa que rodea cada anuncio oficial. La confirmación del show principal. Como ha ocurrido en años anteriores, se espera durante los primeros meses del año.
La planificación es parte del ritual. Quienes ya han vivido estos conciertos coinciden en lo básico. Llevar agua, idealmente congelada, bloqueador solar en cantidad y aplicación constante, gorro o jockey, ropa liviana y calzado cómodo.
Durante el día, Copacabana se transforma. Vendedores ambulantes recorren la arena, suenan parlantes improvisados y se arman conversaciones espontáneas entre desconocidos. Que comparten sombra, agua, expectativas y fanatismo.
Hay risas, fotos, ensayo de coros y ese clima previo que solo ocurre cuando miles de personas saben que están a punto de vivir algo único. Más que una espera, es una celebración anticipada.
Cuando finalmente cae la tarde y el escenario comienza a encenderse, la sensación es clara. Haber llegado temprano valió la pena. No solo por la ubicación. Sino por haber sido parte del proceso completo, desde la madrugada hasta la noche. En Río, estos conciertos no se consumen. Se viven.
La vocera agrega que durante esta semana la compañía lanzará un cupón exclusivo de $50.000 de descuento para paquetes sobre $500.000, válido hasta agotar stock. Como una forma de incentivar la planificación anticipada para este mega concierto gratuito en Copacabana.
El impacto de estos conciertos no es anecdótico. La plataforma Todo Mundo no Rio se ha consolidado como uno de los eventos musicales más masivos del mundo en formato abierto.
Con una playa convertida en escenario global, transmisión internacional y una audiencia compuesta tanto por público local. Como por cientos de miles de visitantes extranjeros que viajan especialmente para ser parte del evento.
Con un crecimiento sostenido del turismo internacional, impulsando la ocupación hotelera, la gastronomía, el comercio y los servicios asociados al ocio y la cultura.
En semanas como la del concierto de mayo. La ciudad opera a máxima capacidad y activa una dinámica similar a la de grandes eventos deportivos o festivales internacionales. Donde la música funciona como catalizador de viaje.
Así, viajar a Río de Janeiro en mayo de 2026 se proyecta como una experiencia única. Que combina espectáculo musical de escala mundial, vida urbana intensa, playa, cultura y una ciudad completamente volcada a recibir visitantes.
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