El IPC de febrero de 2026 registró una variación mensual de 0%. La inflación anual se ubicó en 2,4%.
A primera vista, el dato parece una buena noticia. La inflación se mantiene alineada con la meta del Banco Central. También confirma el proceso de normalización de precios que ha experimentado la economía chilena durante el último tiempo.
Sin embargo, una mirada más detallada al comportamiento de los precios muestra otra realidad. Un IPC de 0% no significa que nada haya cambiado en la canasta de consumo de los hogares.
Por el contrario, el resultado refleja un fenómeno de compensación entre alzas y bajas de precios.
En febrero, 147 productos de la canasta del IPC registraron aumentos de precio. Esto equivale al 52% del total de bienes y servicios considerados en el índice.
Al mismo tiempo, 101 productos anotaron bajas. La incidencia inflacionaria de ambos grupos prácticamente se neutralizó. Por eso se generó una variación mensual de 0%.
Este resultado es un buen ejemplo de cómo funciona el índice de precios. El dato agregado surge de múltiples movimientos en distintas direcciones dentro de la canasta.
Por lo mismo, el hecho de que el IPC no haya variado no significa que los hogares no enfrenten alzas en algunos bienes y servicios que consumen habitualmente.
De hecho, aún persisten presiones en divisiones especialmente sensibles para el presupuesto familiar. Rubros como educación (+5,5%), salud (+5,2%), alimentos (4,2%) y vivienda y servicios básicos (+3,1%) continúan mostrando incrementos de precios.
Estos valores superan el promedio general de la inflación a 12 meses.
Por esta razón, aunque el panorama inflacionario agregado se vea favorable, la experiencia cotidiana de las familias puede ser distinta.
La inflación puede estar bajo control en términos macroeconómicos. Sin embargo, el costo de vida sigue tensionado en aquellos gastos que tienen mayor peso en el presupuesto de los hogares.
A esto se suma el riesgo externo asociado al actual conflicto en Medio Oriente. Sus repercusiones podrían reflejarse en el IPC de los próximos meses.
Se esperan alzas en el precio del petróleo y en el tipo de cambio. Esto finalmente se traduce en mayores precios de bienes y servicios para las familias.
En definitiva, el IPC de febrero muestra dos realidades simultáneas. Por un lado, una inflación que converge hacia la meta del Banco Central.
Por otro, una dinámica de precios que continúa generando presión en componentes clave del gasto familiar.
Comprender esta diferencia es fundamental para interpretar correctamente los datos de inflación. También permite dimensionar su impacto real en la vida de las personas.
Patricio Ramírez R.
Coordinador OES UFRO