Más allá del “ASAP”: el inglés se instala como idioma operativo en el trabajo

Por Alejandro Martín del Campo, Director de Marketing de Berlitz
Por estos días, en muchas oficinas del país, no es extraño escuchar frases como “lo vemos EOD”, “FYI” o “necesito esto ASAP”.
El uso de expresiones en inglés se ha ido consolidando como parte del lenguaje cotidiano en entornos laborales. Esto, especialmente en empresas con operación internacional o equipos distribuidos.
El fenómeno algunos lo denominan “spanglish laboral”. Refleja un cambio más profundo en la forma en que se comunican las organizaciones.
Ya no se trata solo de saber inglés. Sino de manejar códigos que permiten mayor agilidad, precisión y alineamiento. Esto, en contextos donde el tiempo y la eficiencia son variables críticas.
Lejos de responder a una tendencia superficial, este uso responde a dinámicas concretas.
Interacción con clientes extranjeros, reportes a casas matrices fuera de Chile o el uso de plataformas tecnológicas desarrolladas en inglés.
Términos como KPI, deadline o call to action dejan de ser anglicismos. Ello, para convertirse en herramientas de trabajo.
Sin embargo, el fenómeno también plantea desafíos. Para quienes no dominan el idioma, esta jerga puede generar brechas de comunicación e incluso afectar su participación en equipos. Al mismo tiempo, para otros profesionales representa una oportunidad de desarrollo.
Hoy muchas empresas esperan que sus equipos no solo entiendan estos términos, sino que se sientan cómodos utilizándolos. Eso impacta directamente en la confianza, en la integración a equipos diversos y en la capacidad de asumir nuevos roles dentro de la organización.
En esa línea, la formación en inglés, especialmente en su uso aplicado a negocios, comienza a ser vista como una inversión más que como una habilidad complementaria. No basta con comprender el idioma; el desafío está en utilizarlo con precisión en contextos profesionales, desde una reunión hasta una negociación.
Así, expresiones como ASAP, FYI o KPI ya no son solo parte del lenguaje corporativo, sino de una cultura laboral en transformación. Una en la que comunicarse bien, y en el idioma correcto, se vuelve tan relevante como la propia ejecución.





