Día del Padre: el desafío de combinar afecto, límites y presencia emocional

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Día del Padre
Día del Padre.
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La figura paterna ha experimentado profundas transformaciones durante las últimas décadas. Si antes predominaba un modelo centrado en la provisión económica y la autoridad. Hoy se espera una participación mucho más activa en la crianza y el desarrollo emocional de los hijos e hijas.

Así lo explica Gerardo Riffo, Director de la Carrera de Psicología de Universidad de Las Américas. Quien señala que “hemos transitado desde una paternidad predominantemente proveedora y periférica. Hacia una corresponsable y vinculada afectivamente. Las nuevas generaciones de padres no ‘ayudan’ en la crianza. Sino que toman posición como coprotagonistas del proceso”.

Según el académico, uno de los principales desafíos actuales es encontrar el equilibrio entre una crianza respetuosa y el establecimiento de límites claros. “El foco está en poder establecer límites firmes pero afectuosos, expresar y canalizar las emociones. Y orientar a los hijos cuando se frustran o se sienten entrampados. Esto implica sintonizar con sus necesidades reales”, explica.

A ello se suma el impacto de las tecnologías y las redes sociales. Que han ampliado el alcance de las responsabilidades. “Hoy la paternidad no se ejerce solo en el espacio físico, sino también en el virtual. Los padres han tenido que asumir un rol de cuidado, supervisión y acompañamiento en estos entornos”. Indica Riffo.

El experto agrega que uno de los grandes retos es regular el uso de pantallas sin limitarse únicamente a la prohibición. “Es fundamental acompañar y monitorear lo que los hijos consumen en redes sociales. El desafío no es solo prohibir, sino ofrecer alternativas atractivas en el mundo real. Donde el tiempo en familia sea de tal calidad que logre competir con una pantalla”. Sostiene.

La importancia de la presencia emocional

La conciliación entre trabajo, crianza y vida personal también se ha convertido en una preocupación frecuente para muchas familias. De acuerdo con el académico UDLA, esta realidad puede generar altos niveles de estrés y una sensación permanente de no estar haciendo lo suficiente.

“La falta de tiempo suele compensarse con culpa, y la culpa a veces lleva a la sobreindulgencia o a suplir la ausencia mediante bienes materiales. Sin embargo, el desafío no es cuantitativo, sino cualitativo. Lo importante es estar presentes en los momentos compartidos, con disposición y atención plena”. Afirma.

El académico destaca que la presencia emocional de los padres tiene efectos directos en el desarrollo psicológico de niños y adolescentes. “Cuando un padre está disponible emocionalmente, entrega una base de seguridad y confianza. Esto favorece una mayor autoestima, mejor regulación emocional, empatía y habilidades sociales más sólidas”. Explica.

Respecto a la autonomía, Riffo advierte que la sobreprotección suele responder más a los temores de los adultos que a las capacidades reales de los hijos.

“Si les resolvemos todos los problemas, les enviamos el mensaje implícito de que no pueden hacerlo por sí mismos. Fomentar la autonomía significa acompañar, orientar y permitir que aprendan también de la frustración y los errores”. Señala.

En el marco del Día del Padre, el especialista invita a valorar la importancia del vínculo afectivo por sobre la búsqueda de la perfección.

“La crianza requiere paciencia y procesos. El mejor regalo que pueden hacerles a sus hijos es su disponibilidad afectiva. Un padre que escucha abraza y acompaña sin juzgar, está contribuyendo a la salud mental de las próximas generaciones”, concluye.