La alimentación: una aliada clave para vivir mejor con Lipedema

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Lipedema
Lipedema.
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Lipedema.

Por Dra. Cristina Saldías, nutrióloga del Instituto Lipedema Chile.

Cuando se habla de Lipedema, la atención suele centrarse en el dolor, la inflamación y las dificultades que esta condición genera en la vida diaria. Sin embargo, existe un factor que puede influir de manera importante en su evolución. Y en la calidad de vida de las pacientes: la alimentación.

El desarrollo del Lipedema, una alteración del tejido conectivo y adiposo que afecta principalmente a las extremidades. Está relacionado con factores genéticos, el estilo de vida y los hábitos alimentarios. Aunque actualmente esta enfermedad carece de cobertura de FONASA e ISAPRES. Existen medidas que pueden ayudar a controlar sus síntomas. 

Es importante comprender que el Lipedema es una enfermedad crónica y debe tratarse como tal. Es decir, hay que aprender a incorporar hábitos saludables que puedan mantenerse en el tiempo y contribuir al bienestar de manera permanente.

En general, se recomienda una alimentación equilibrada, rica en fibra, antioxidantes y omega 3. Junto con un adecuado control de los hidratos de carbono.

Este modelo nutricional, conocido como dieta mediterránea o antiinflamatoria. Promueve el consumo de pescados, legumbres, frutas, verduras, frutos rojos y especias como la cúrcuma y la pimienta negra. Además de moderar el consumo de sal y azúcares.

Los beneficios van más allá del control del peso. Sus propiedades antiinflamatorias pueden ayudar a disminuir la inflamación sistémica, favorecer el control del edema y contribuir a una mejor salud cardiovascular Aspectos especialmente relevantes para quienes viven con esta afección.

Las frutas y verduras son fundamentales porque aportan vitaminas, minerales, fibra y compuestos antioxidantes como polifenoles y carotenoides.

Del mismo modo, los alimentos ricos en omega 3. Como el salmón, el atún, el jurel, la trucha, las semillas de chía y linaza, y las nueces. Constituyen una valiosa herramienta para combatir la inflamación.

También es importante asegurar un adecuado consumo de proteínas, tanto de origen animal como vegetal. Las legumbres, la soya y derivados como tofu, edamame y tempeh. Son excelentes alternativas por su aporte nutricional y contenido de fibra.

Por el contrario, se recomienda limitar el consumo de alimentos ultraprocesados. Como pasteles, dulces, chocolates y frituras. Además del alcohol, los azúcares refinados y los productos con alto contenido de sodio. Ya que pueden favorecer los procesos inflamatorios.

La hidratación también cumple un papel esencial.

Beber suficiente agua favorece el funcionamiento del organismo y del tejido conectivo. No obstante, la cantidad necesaria debe ajustarse a las características y necesidades de cada persona.

Vale precisar que el término antiinflamatorio no alude a un efecto calmante inmediato. Sino a una alimentación que busca reducir la actividad de señales proinflamatorias. Como ciertas interleucinas, que operan en el tejido adiposo y conectivo.

En personas sin alergia a la proteína de la leche, los lácteos no tienen evidencia de modular estas señales. De modo que no hay razón para excluirlos de forma rutinaria.

Asimismo, es esencial comprender que el tratamiento del Lipedema requiere una mirada integral, multidisciplinaria y personalizada. Más que buscar soluciones rápidas, el objetivo debe ser entregar herramientas que permitan a las pacientes desarrollar hábitos sostenibles y mejorar su calidad de vida. En ese proceso, la alimentación puede transformarse en una de las principales aliadas para convivir mejor con esta condición.