A propósito del reciente nombramiento de María Paz Epelman como jefa de la División de Bienestar Socioemocional. La unidad encargada de implementar y administrar el Programa de Bienestar Socioemocional Escolar. Fue establecida en la nueva Ley de Convivencia Escolar. Especialistas advierten la importancia de fortalecer la prevención y el desarrollo de habilidades socioemocionales en las comunidades educativas.
Tres de cada cuatro denuncias recibidas por la Superintendencia de Educación durante 2025 estuvieron relacionadas con la convivencia escolar.
La convivencia escolar escala. Continúa siendo el principal foco de denuncias en los establecimientos educacionales del país.
El Informe de Denuncias Ciudadanas 2022-2025 de la Superintendencia de Educación es claro. En 2025 se registraron 17.076 denuncias vinculadas a esta materia. Ello es equivalente al 75,3% de las 22.680 recibidas durante el año. Un 22,2% más que en 2024.
En paralelo, el Ministerio de Educación ha reforzado las orientaciones. Principalmente para que los establecimientos cuenten con protocolos preventivos. Esto, frente a situaciones de desregulación emocional y conductual. La idea es promover intervenciones tempranas antes de que los conflictos escalen.
Juan Pablo Muñoz es gerente de Proyectos Sociales de Good Neighbors Chile. Sostiene que uno de los principales desafíos es aprender a reconocer oportunamente aquellas conductas que suelen aparecer antes de episodios de mayor complejidad.
“Una de las principales señales es cuando comienzan a observarse cambios. Esto, en la forma en que los estudiantes se relacionan consigo mismos y con los demás. Por ejemplo, dificultades para expresar lo que sienten. O bien, baja tolerancia a la frustración y conflictos recurrentes con sus compañeros. También aislamiento, impulsividad o una participación muy distinta a la habitual”, explica el profesional.
“Estas conductas muchas veces aparecen antes de que se produzcan situaciones de mayor complejidad y representan una oportunidad para intervenir de manera oportuna. Por eso es fundamental que las comunidades educativas cuenten con herramientas que les permitan identificar estas señales. Además a actuar desde un enfoque preventivo más que reactivo. Esto fortalece habilidades socioemocionales antes de que los problemas se profundicen”, agrega.
Para Good Neighbors Chile, el desarrollo de habilidades socioemocionales desde los primeros años constituye uno de los factores más relevantes para fortalecer la convivencia escolar.
“Cuando las habilidades socioemocionales se trabajan desde la infancia, los niños y adolescentes desarrollan herramientas para reconocer y gestionar sus emociones, resolver conflictos de manera constructiva, relacionarse con empatía y tomar mejores decisiones en su vida cotidiana. Esto no sólo contribuye a una mejor convivencia escolar, sino que también fortalece su bienestar y su desarrollo integral. Por eso creemos que avanzar hacia un enfoque preventivo es una de las inversiones más importantes que puede hacer el sistema educativo, ya que permite construir comunidades escolares más saludables y reducir la aparición de situaciones que, de otro modo, requieren intervenciones mucho más complejas”, indica Juan Pablo Muñoz.
Actualmente, la organización implementa programas en establecimientos educacionales mediante metodologías prácticas que buscan fortalecer estas competencias.
“En Good Neighbors Chile implementamos metodologías experienciales, lúdicas y participativas, donde los estudiantes aprenden habilidades socioemocionales a través de actividades prácticas, reflexión y trabajo colaborativo. Además, entendemos que el desarrollo socioemocional no depende únicamente de los niños y niñas, por lo que también involucramos a docentes, equipos educativos y familias para fortalecer las capacidades de toda la comunidad escolar”, cuenta el profesional.
Según explica Juan Pablo Muñoz, esta estrategia ha permitido observar mejoras concretas en distintos establecimientos. “Los resultados que hemos observado muestran mejoras en habilidades como el autoconocimiento, la autorregulación emocional y la empatía. Esto se traduce en una mejor convivencia dentro de la sala de clases, relaciones más positivas entre estudiantes y una disminución de situaciones de conflicto, especialmente cuando este trabajo se mantiene de forma sistemática y preventiva durante el año escolar”.
El experto enfatiza que la prevención no depende únicamente de los establecimientos educacionales, sino también del trabajo coordinado con las familias. “La principal recomendación es comprender que el desarrollo socioemocional no ocurre sólo en la escuela ni solo en el hogar; requiere un trabajo conjunto y coherente entre ambos espacios. Es importante generar instancias de diálogo donde niños y niñas puedan expresar lo que sienten, validar sus emociones y acompañarlos en la búsqueda de estrategias para gestionarlas, en lugar de enfocarse únicamente en corregir las conductas. Además, es fundamental promover habilidades como la empatía, la resolución pacífica de conflictos y la tolerancia a la frustración de manera cotidiana, aprovechando las situaciones del día a día como oportunidades de aprendizaje”, concluye.
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