
Especialistas recomiendan reemplazar los dispositivos por actividades que fortalezcan vínculos familiares y estimulen la creatividad en niños y adolescentes.
Con la llegada de las vacaciones de invierno, muchos padres y cuidadores enfrentan el desafío de mantener entretenidos a los niños. Sin que pasen gran parte del día frente a una pantalla.
Aunque los dispositivos digitales suelen convertirse en un recurso fácil durante el tiempo libre. Especialistas advierten que estas semanas representan una valiosa oportunidad para fortalecer vínculos familiares, estimular la creatividad y favorecer el desarrollo integral.
El psicólogo y docente del Magíster en Neurociencias de la Universidad Autónoma, Eduardo Sandoval. Explica que el objetivo no pasa por prohibir las pantallas. Sino por enriquecer el entorno con actividades significativas. Como lectura, juegos de mesa, manualidades, cocina familiar, caminatas al aire libre y actividades compartidas.
Cuando los menores participan en experiencias que despiertan su curiosidad. “La necesidad de recurrir a las pantallas disminuye de forma natural”.
Asimismo, es fundamental mantener normas claras, predecibles y explicadas con anticipación. “Más que imponer restricciones repentinas, es recomendable establecer acuerdos familiares sobre horarios, contenidos y espacios libres de dispositivos“. Señala Sandoval.
Cuando los niños comprenden el propósito de estas normas y cuentan con actividades significativas para reemplazar el tiempo digital. Disminuyen considerablemente los conflictos y aumenta su capacidad de autorregulación.
El uso excesivo de celulares o tablets durante las vacaciones puede desplazar experiencias fundamentales para el desarrollo infantil.
Diversos estudios indican que los períodos prolongados frente a dispositivos se asocian con sedentarismo. Alteraciones del sueño, reducción de actividad física y menos interacción social significativa.
También afecta la atención, autorregulación emocional y funciones como planificación y resolución de problemas. Limitando oportunidades para desarrollar la creatividad.
Cuando un niño dispone de tiempo sin estímulos inmediatos, su cerebro comienza a explorar alternativas, imaginar y crear. Por ello, ante frases como “estoy aburrido, no sé qué hacer“, es preferible acompañar esos momentos con preguntas que incentiven la imaginación. Como “¿Qué podrías inventar?” o “¿En qué me podrías ayudar?“, en lugar de recurrir de inmediato a un dispositivo electrónico.
Rutinas flexibles y actividades
Aunque las vacaciones son sinónimo de descanso, mantener horarios relativamente regulares para dormir, alimentarse y realizar actividad física contribuye a la regulación de ritmos biológicos y estado de ánimo.
Para días lluviosos o de frío, el Dr. Sandoval recomienda actividades que fomenten el movimiento y la interacción familiar. Como búsquedas del tesoro, teatro de títeres, rompecabezas. Crear objetos con materiales reciclados, cocina familiar, lectura en conjunto y juegos de mesa.
Estas experiencias desarrollan aspectos como la planificación, la flexibilidad cognitiva y el control de impulsos. Además de fortalecer el sentido de pertenencia mediante la construcción de recuerdos compartidos.
Lo importante es que el frío o la lluvia no se conviertan en una justificación para pasar el día frente a una pantalla. Sino en una oportunidad para descubrir nuevas formas de aprender, crear y compartir en familia.
Cinco ideas para comenzar
- Cocinar recetas simples en familia
- Organizar tardes de juegos de mesa
- Crear manualidades con materiales reciclados
- Leer y contar historias
- Diseñar desafíos o búsquedas del tesoro dentro del hogar





