El costo invisible de una importación mal planificada
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Por Matías Bearwald, CEO y fundador de Greenwish Cargo
Importar hoy es mucho más fácil que hace algunos años. Una compra puede comenzar con unos pocos clics. Incluso desde el teléfono. En poco tiempo tener un producto viajando desde el otro lado del mundo hacia Chile.
Pero hay una parte de la importación que no aparece en la pantalla cuando uno compra.
Todo lo que tiene que ocurrir para que esa mercancía pueda entrar al país. Y llegar finalmente a destino.
Durante el primer trimestre de 2026, Chile importó US$22.121 millones en bienes. Esto, según cifras del Banco Central. Detrás de ese número hay grandes empresas, pero también emprendedores y pequeños negocios. Estos dependen de que sus productos lleguen a tiempo para vender, producir o cumplir con sus clientes.
Y ahí es donde aparecen los problemas.
En logística vemos con frecuencia que una carga que debía llegar en determinada fecha termina detenida durante días o incluso semanas. Muchas veces se piensa inmediatamente en un problema del barco, del puerto o de Aduanas. Pero no siempre es así. En varios casos, el retraso comenzó mucho antes.
Una declaración incorrecta o un documento que falta. Un producto que requiere una autorización especial o simplemente no haber revisado las condiciones de ingreso. Son cosas que pueden transformar una operación aparentemente sencilla en un problema bastante más caro.
Uno de los errores más comunes es declarar un valor diferente al realmente pagado.
Puede parecer una forma de reducir costos, pero una inconsistencia en la información puede terminar generando observaciones y retrasando la liberación de la carga.
Otro problema es asumir que todo lo que se puede comprar afuera se puede importar sin restricciones. No funciona así. Hay alimentos, productos de origen animal o vegetal, medicamentos y otras mercancías que tienen requisitos específicos para ingresar a Chile. Lo mismo ocurre con determinados cosméticos, juguetes, suplementos y equipos que necesitan certificaciones o autorizaciones dependiendo de sus características.
Y hay un producto que merece especial atención: las baterías de litio.
Con el crecimiento de los dispositivos electrónicos y de la movilidad eléctrica, cada vez aparecen más cargas que contienen este tipo de baterías. Lo que muchas personas no saben es que están clasificadas como mercancías peligrosas para el transporte internacional y, por lo tanto, requieren condiciones específicas de embalaje, etiquetado y documentación.
También está el problema de las falsificaciones. Comprar una réplica en una plataforma internacional no significa que necesariamente podrá ingresar al país. Las normas de propiedad intelectual también forman parte del proceso de importación.
Todo esto tiene una consecuencia que a veces se subestima: el costo de un error logístico no es solamente el dinero que se paga de más. También está el tiempo.
Y para un emprendedor, el tiempo puede ser incluso más caro.
Una mercadería que llega tarde puede significar perder una venta, incumplir con un cliente, quedarse sin stock o tener capital inmovilizado durante semanas. Cuando uno mira la operación completa, una pequeña omisión al comienzo puede terminar teniendo un efecto bastante grande. Por eso creo que el principal cambio que necesitamos hacer al importar es dejar de pensar que la logística comienza cuando el producto ya está viajando.
Comienza antes de comprar.
Antes de cerrar una operación conviene preguntarse qué estoy importando, qué requisitos tiene, cómo debe transportarse, qué documentación necesitaré y si existen restricciones para su ingreso a Chile. No son preguntas especialmente entretenidas. Nadie se entusiasma revisando certificados o regulaciones antes de comprar.
Pero pueden ahorrarnos muchos dolores de cabeza después. La globalización hizo que importar fuera más accesible. Las plataformas digitales hicieron que fuera más sencillo. Pero ninguna de las dos cosas eliminó las reglas. Y en logística hay una diferencia enorme entre que una carga esté viajando y que realmente esté avanzando.





