La sostenibilidad doméstica se juega en decisiones de pocos minutos: hábitos simples para ahorrar agua y energía

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Planificar las cargas de lavado, ordenar correctamente los alimentos y ajustar el consumo a las necesidades reales del hogar puede generar cambios concretos. Sin encarecer ni complicar la rutina familiar.

Santiago, agosto de 2026.– Cuando se habla de sostenibilidad en el hogar, es común pensar en remodelaciones, tecnologías costosas o cambios difíciles de mantener en el tiempo. Sin embargo, buena parte del consumo doméstico está determinada por pequeñas decisiones que se repiten todos los días: cómo se utiliza la lavadora, cuántas veces se abre el refrigerador o qué equipos permanecen conectados sin estar en uso.

El desafío, por lo tanto, no está en transformar completamente la rutina familiar. Se trata de incorporar hábitos simples y realistas. Fensa entrega algunas recomendaciones para reducir el uso innecesario de agua y energía desde las actividades cotidianas.

Uno de los principales cambios consiste en planificar mejor el lavado de la ropa. Utilizar la lavadora con cargas completas, sin sobrepasar su capacidad, permite aprovechar cada ciclo. También permite evitar varios lavados pequeños durante la semana. También es importante elegir el programa según el nivel real de suciedad. Una prenda utilizada por pocas horas no necesita necesariamente el mismo ciclo que ropa deportiva, toallas o ropa de cama.

Ajustar la cantidad de agua a cada carga es otra medida relevante. Actualmente existen equipos capaces de calcular o seleccionar distintos niveles. Así, evitan utilizar el máximo en todos los ciclos. La lavadora Fensa, por ejemplo, incorpora 12 niveles de agua y una función específica de ahorro. Según pruebas internas de la marca, permite reducir hasta un 40% el consumo de agua frente a un lavado convencional. También cuenta con un programa rápido de 14 minutos para prendas ligeramente sucias.

En la cocina, mantener el refrigerador ordenado ayuda a encontrar rápidamente los alimentos. También disminuye el tiempo que la puerta permanece abierta. Dejar espacio entre los productos favorece la circulación del aire.

Mientras que revisar regularmente las fechas de vencimiento permite reducir el desperdicio. También permite planificar las comidas con lo que ya está disponible.

También es recomendable desconectar cargadores y pequeños electrodomésticos que no se utilicen. Aprovechar la luz natural y evitar encender equipos para resolver tareas mínimas. Calentar únicamente el agua necesaria. Cocinar varias porciones al mismo tiempo o secar la ropa al aire cuando las condiciones lo permiten son acciones pequeñas, pero fáciles de sostener.

La eficiencia y sostenibilidad doméstica no depende de ejecutar cada recomendación a la perfección. El verdadero impacto aparece cuando los hábitos se incorporan como parte natural de la rutina. También cuando todos los integrantes del hogar participan. En vez de sumar nuevas obligaciones, se trata de organizar mejor las tareas que la familia ya realiza. Utilizando solo los recursos que realmente necesita.