Las cinco competencias que hoy buscan las empresas de ingeniería para la gran minería

0
33
competencias
competencias
competencias
competencias

La transformación tecnológica y el desarrollo de nuevos proyectos impulsarán una creciente demanda por talento especializado durante la próxima década. Además del conocimiento técnico y la capacidad de adaptación, expertos señalan que trabajar con inteligencia artificial y comprender los desafíos de la sostenibilidad serán determinantes para el futuro del sector.

La minería chilena enfrenta uno de los mayores desafíos de talento de la próxima década. Según el Capítulo Regional de Antofagasta del Estudio de Fuerza Laboral de la Gran Minería 2025-2034, elaborado por la Alianza CCM-Eleva, la región requerirá incorporar más de 18.000 nuevos trabajadores durante los próximos diez años. Esto permitirá responder al crecimiento de la actividad, el recambio generacional y la creciente incorporación de tecnologías en las operaciones.

La zona concentra el 50% del empleo minero del país. Esto plantea una pregunta clave: ¿cómo preparar a los profesionales que demandará esta nueva etapa de la industria?

En un escenario marcado por la digitalización, la automatización y crecientes exigencias en materia de sostenibilidad, los expertos coinciden en un punto. El desafío ya no consiste únicamente en formar más profesionales. También implica desarrollar nuevas capacidades para responder a una minería cada vez más tecnológica, integrada y compleja.

Así lo observa María Cecilia Jünemann, gerente general de J.E.J. Ingeniería. La empresa chilena, por más de 30 años, ha desarrollado e implementado soluciones para la gran minería. Hoy reúne a más de 2.200 profesionales al servicio de los principales proyectos del sector.

“La minería del futuro no requiere solo de excelentes ingenieros e ingenieras desde el punto de vista técnico. También necesita profesionales capaces de aprender de manera permanente, trabajar con inteligencia artificial, interpretar datos y tomar decisiones considerando el impacto de los proyectos en las personas, las comunidades y el medio ambiente. La tecnología avanza muy rápido, pero el criterio seguirá estando en las personas”, explica.

Ejecutiva identifica cinco competencias que hoy marcan la diferencia en el desarrollo de los proyectos mineros. La primera sigue siendo una sólida formación técnica. Especialidades como ingeniería mecánica, eléctrica, de procesos, minería, instrumentación y control, civil estructural o gestión de proyectos continúan siendo fundamentales.

Estas disciplinas permiten responder a la creciente complejidad de las iniciativas y garantizar soluciones de alto estándar.

Sin embargo, precisa, hoy ese conocimiento ya no es suficiente por sí solo. La segunda competencia apunta al dominio de herramientas digitales, análisis de datos e inteligencia artificial. Estas tecnologías están transformando la forma de diseñar, gestionar y ejecutar proyectos.

“No se trata de una promesa futura: en J.E.J. Ingeniería ya estamos incorporando inteligencia artificial en nuestros procesos de ingeniería y gestión. Lo que vemos es que estas herramientas no reemplazan al ingeniero, sino que amplifican su capacidad de análisis y le permiten concentrarse en las decisiones de mayor valor”, señala Jünemann.

Una tercera habilidad cada vez más valorada es la capacidad de adaptación. En una industria que evoluciona constantemente, los profesionales deben mantener una actitud de aprendizaje permanente. Esto implica incorporar nuevas metodologías, tecnologías y formas de trabajo a lo largo de toda su trayectoria.

La cuarta competencia responde a la creciente complejidad de los proyectos mineros: la colaboración interdisciplinaria. Hoy las soluciones requieren integrar conocimientos de distintas especialidades. Para ello, se necesitan equipos capaces de abordar de manera conjunta desafíos técnicos, operacionales, ambientales y sociales.

Finalmente, la profesional destaca que la sostenibilidad dejó de ser una materia complementaria. Ahora se transformó en una competencia estratégica, por lo que sería una quinta competencia.

“Comprender el impacto que tienen los proyectos sobre las personas, las comunidades y el entorno es hoy parte del ejercicio mismo de lo que llamamos ingeniería consciente. Un requisito para desarrollar soluciones con visión de largo plazo”, afirma.

Para Jünemann, responder a la pregunta que plantea el déficit de talento exige un esfuerzo conjunto de universidades, empresas y la propia industria.

“Las compañías de ingeniería tenemos un rol activo que cumplir. No basta con buscar estas competencias en el mercado, hay que desarrollarlas dentro de nuestras propias organizaciones. Ese es el compromiso que hemos asumido y la mejor forma de asegurar que Chile cuente con el talento que la minería del futuro va a necesitar”, concluye.