Un objeto pequeño y funcional que, con solo mirarlo, te dan ganas de llevarlo. Un acercamiento a la lógica detrás de lo que se ubica junto a las cajas de pago y por qué estos artículos suelen terminar tan fácilmente en el carro sin haberlo planeado.
Santiago, agosto de 2026. Al llegar a la caja de cualquier tienda, es común encontrarse con una selección de artículos pequeños, accesibles y funcionales. Por lo general, no estaban en la lista de compras original.
Esta dinámica busca facilitar el descubrimiento de productos con una función real en el día a día. Este fenómeno no ha pasado desapercibido en redes sociales. Allí, usuarios han comentado en tono de humor lo fácil que resulta terminar sumando uno de estos artículos a la compra final.
Esto ocurre incluso cuando el producto no estaba en los planes. En el fondo, este tipo de posicionamiento apunta a objetos que el cliente probablemente necesita. Sin embargo, no pensó en buscarlos durante su recorrido por la tienda.
Al ubicarlos justo antes de pagar, se les da una nueva oportunidad de ser descubiertos. Basta con verlos para que ese “esto me sirve” o “esto se me había olvidado” funcione como un recordatorio.
A eso se suma que estos productos suelen ser pequeños, accesibles y de utilidad cotidiana. Por eso, sumarlos a la compra se siente simple y natural.
No ocupan espacio, no pesan y no compiten con lo que ya se lleva en las manos. Pero detrás de esa selección hay algo más que una ubicación estratégica dentro de la tienda. Se trata de objetos pensados para combinar funcionalidad y diseño.
Son capaces de resolver una necesidad cotidiana y, al mismo tiempo, generar ese componente estético. Así, con solo verlos, uno puede pensar “esto me encantó”.
Según explica René Casanova, director creativo de Casaideas, “ese es justamente el desafío de diseño detrás de estos productos. Que sean fáciles de descubrir justo en ese último tramo de la tienda y que cumplan una función real en el momento en que aparecen.
No basta con que resuelvan algo pendiente. También tienen que ser bonitos, bien pensados y estar al alcance de cualquier persona, porque además existe el factor precio. Estratégicamente, estos productos tienen un precio muy atractivo que facilita la compra”.
De esta forma, la selección de artículos que se encuentra junto a las cajas le entrega al comprador una última oportunidad para descubrir algo que le sirva.
Más que una estrategia de ubicación, lo que realmente define esta selección es el diseño detrás de cada artículo. También destaca su capacidad de hacer sentido en el momento.
Así, estos productos pueden responder a una necesidad real y llamar la atención por ser, además, un objeto bonito.
El programa de Valor Pyme junto a Bci y ECR Group, con apoyo del OTIC…
Datos de Flow muestran que las ventas de estos rubros aumentaron 14% en la segunda…
Chile se ha convertido en referente regional por la incorporación de buses eléctricos. Pero el…
Se estima que cada persona consume 1,5 kilos de carne durante la celebración nacional. Según…
¡El juego de combate automático incremental en el que creas un ejército de orcos, ves…
La marca tecnológica que aterrizó a Chile este año, presentó en IFA 2026 su nueva…