La inflamación y el sangrado de las encías son algunas de las principales señales de esta afección. Puede aparecer desde edades tempranas y avanzar hacia problemas periodontales graves. Esto, si no se aborda a tiempo.
“Me sangran las encías cuando me cepillo”. Es una frase que muchas personas tienden a normalizar. Sin embargo, el sangrado recurrente puede ser una de las primeras señales de gingivitis. Una inflamación de las encías asociada principalmente a la acumulación de placa bacteriana.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades bucodentales afectan a casi 3.700 millones de personas en el mundo. Mientras que las periodontopatías graves afectan a más de mil millones.
Por su parte, en Chile, de acuerdo con datos del Ministerio de Salud (MINSAL), más del 90% de la población adulta presenta alguna enfermedad periodontal. Esto, en distintos grados de severidad. Esto,con un daño que se acumula a lo largo del ciclo vital. Entre sus principales factores de riesgo se encuentran la mala higiene bucodental y el consumo de tabaco.
Las principales señales de alerta son sangrado al cepillarse. También encías enrojecidas, inflamación, sensibilidad. En algunos casos, mal aliento persistente.
“Uno de los problemas es que las personas suelen consultar cuando aparece dolor, pero la gingivitis puede manifestarse inicialmente con síntomas mucho más leves. Por eso, el sangrado frecuente de las encías no debería considerarse normal”. Explicó Óscar Andrades, Químico Farmacéutico y director técnico de Farmoquímica del Pacífico (FQP).
La buena noticia es que, detectada a tiempo, la gingivitis puede ser reversible. Para eso, mantener una adecuada higiene bucal resulta fundamental. También cepillarse al menos dos veces al día con pasta dental fluorada. Realizar limpieza interdental y evitar un cepillado excesivamente agresivo. Son algunas de las medidas básicas.
Si el sangrado se presenta de manera frecuente o las encías permanecen inflamadas o enrojecidas. Si existe dolor, sensibilidad, mal aliento persistente. O bien, se observan cambios como retracción o movilidad de los dientes, es recomendable acudir a un dentista.
La razón es que una gingivitis que no se trata puede evolucionar hacia una periodontitis. Una enfermedad que representa una etapa más avanzada. En la que la inflamación puede comprometer los tejidos y estructuras que sostienen los dientes. Si progresa sin tratamiento, puede incluso provocar pérdida de piezas dentales.
Una gingivitis que persiste no debería ser ignorada ya que el objetivo no es solamente evitar el sangrado, sino impedir que una inflamación inicial evolucione hacia un problema que pueda generar consecuencias permanentes.
Junto con una correcta higiene oral y los controles odontológicos, existen alternativas orientadas a potenciar la salud de las encías. Entre ellas destaca Gengigel, un dispositivo médico de prestigioso origen italiano desarrollado por el laboratorio Ricerfarma y que Farmoquímica del Pacífico (FQP) trae a Chile.
A diferencia de los tratamientos tradicionales enfocados sólo en calmar molestias superficiales, Gengigel utiliza ácido hialurónico de alto peso molecular para actuar directamente sobre la mucosa oral: Ayuda a acelerar la cicatrización, reduce la inflamación y frena el sangrado típico de la gingivitis, además de actuar como barrera frente a roces de ortodoncia o procedimientos dentales libre de anestésicos locales. Su portafolio cuenta con líneas orientadas a necesidades específicas como Gengigel Colutorio, Gengigel Spray, Gengigel Gel y Gengigel Pediátrico, permitiendo adaptar su uso a diferentes situaciones y etapas de la vida.
“Los productos destinados al cuidado de las encías pueden ser un complemento dentro de una rutina de higiene oral, pero no reemplazan el cepillado, la higiene interdental ni la evaluación odontológica. Lo fundamental es que las personas entiendan que una encía que sangra de manera recurrente está dando una señal y que no deberíamos acostumbrarnos a ella”, explica el especialista de Farmoquímica del Pacífico (FQP).
La recomendación, entonces, es que, si las encías sangran de manera frecuente, se inflaman o cambian de aspecto, no hay que normalizarlo. Reconocer estas señales y consultar a un profesional a tiempo puede marcar la diferencia entre una inflamación reversible y una enfermedad periodontal de mayor complejidad.
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