
Durante la noche del sábado 5 de septiembre, gran parte de Chile adelantará sus relojes 60 minutos para dar inicio al horario de verano. Aunque los equipos modernos suelen actualizarse automáticamente, una configuración incorrecta puede afectar reuniones, alertas y procesos programados. ASUS entrega cinco recomendaciones para tener atención.
El cambio de hora se acerca a paso agigantado. Algo que se demuestra en esa hora de sueño que cuesta recuperar. Pero también en la rutina digital. Una reunión que aparece desplazada, una alerta que llega a destiempo o un respaldo que comienza cuando no corresponde.
Durante la noche del sábado 5 de septiembre, gran parte de Chile adelantará sus relojes en 60 minutos para dar inicio al horario de verano.
Cuando sean las 00:00 horas del domingo 6, los dispositivos deberán marcar directamente la 01:00. Pasando del huso horario UTC-4 al UTC-3. La medida se extenderá hasta el primer sábado de abril de 2027.
El cambio no se aplicará en las regiones de Aysén y Magallanes y de la Antártica Chilena. Que mantienen permanentemente el horario UTC-3. En Rapa Nui e isla Salas y Gómez, en tanto, los relojes deberán adelantarse a las 22:00 horas locales del sábado. Pasando directamente a las 23:00.
“La mayoría de los computadores conectados a internet debería realizar el ajuste automáticamente. Sin embargo, eso depende de que el sistema operativo esté actualizado y de que la fecha, la hora y la zona horaria estén configuradas correctamente. Una diferencia pequeña puede afectar calendarios, alertas o procesos que dependen del reloj del equipo”. Explica Gabriel Bahamondes, Technical Marketing & PR Coordinator de ASUS Latinoamérica.
Para evitar desajustes, desde ASUS recomiendan revisar los siguientes aspectos:
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Confirmar la configuración automática: El equipo debe tener habilitadas las opciones de ajuste automático de fecha, hora y zona horaria. En Windows, esta configuración se encuentra en “Hora e idioma”; Para la mayor parte de Chile continental, la zona correspondiente después del cambio será UTC-3.
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Comprobar que el sistema operativo esté actualizado: Las actualizaciones de Windows incorporan información sobre los husos horarios vigentes. Un equipo que lleva mucho tiempo sin actualizarse podría trabajar con reglas antiguas o no reconocer adecuadamente una modificación reciente.
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Revisar las reuniones del calendario: Outlook, Google Calendar y otras plataformas suelen adaptarse automáticamente. Aun así, conviene comprobar las reuniones creadas manualmente. Las invitaciones provenientes de otros países y las actividades organizadas antes del cambio. También es recomendable verificar qué zona horaria tiene asignada cada evento.
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Verificar respaldos y tareas programadas: Copias de seguridad, sincronizaciones, descargas. Actualizaciones y otros procesos automáticos dependen de la referencia temporal del sistema. Si la zona horaria está mal configurada, podrían ejecutarse antes o después de lo previsto.
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Comparar la hora entre dispositivos: Después del cambio, es conveniente confirmar que el computador, el teléfono y otros equipos utilizados durante la jornada muestren la misma hora. Una diferencia entre dispositivos puede afectar notificaciones, autenticaciones y registros de actividad.
“No es necesario modificar configuraciones avanzadas ni intervenir el equipo si todo funciona normalmente. Lo importante es realizar una comprobación breve y saber dónde buscar si una reunión. Una notificación o una tarea programada aparece en un horario inesperado”. Agrega Bahamondes.
Una hora incorrecta también puede reflejarse en la fecha asignada a archivos, respaldos o actividades registradas dentro de determinadas aplicaciones. En entornos laborales donde varios dispositivos y servicios intercambian información permanentemente, estas diferencias pueden dificultar la trazabilidad de una acción o generar inconsistencias entre plataformas.




