
Durante la noche del sábado 5 de septiembre, gran parte de Chile adelantará sus relojes 60 minutos. Para dar inicio al horario de verano.
Aunque los equipos modernos suelen actualizarse automáticamente, una configuración incorrecta puede afectar reuniones, alertas y procesos programados. ASUS entrega cinco recomendaciones para tener atención.
Santiago, Chile — septiembre de 2026 —. El cambio de hora se acerca a paso agigantado. Algo que se demuestra en esa hora de sueño que cuesta recuperar, pero también en la rutina digital.
Una reunión que aparece desplazada, una alerta que llega a destiempo o un respaldo que comienza cuando no corresponde.
Durante la noche del sábado 5 de septiembre, gran parte de Chile adelantará sus relojes en 60 minutos. Para dar inicio al horario de verano.
Cuando sean las 00:00 horas del domingo 6, los dispositivos deberán marcar directamente la 01:00. Pasando del huso horario UTC-4 al UTC-3.
La medida se extenderá hasta el primer sábado de abril de 2027.
El cambio no se aplicará en las regiones de Aysén y Magallanes y de la Antártica Chilena. Que mantienen permanentemente el horario UTC-3.
En Rapa Nui e isla Salas y Gómez, en tanto, los relojes deberán adelantarse a las 22:00 horas locales del sábado. Pasando directamente a las 23:00.
*“La mayoría de los computadores conectados a internet debería realizar el ajuste automáticamente. Sin embargo, eso depende de que el sistema operativo esté actualizado.
Y de que la fecha, la hora y la zona horaria estén configuradas correctamente. Una diferencia pequeña puede afectar calendarios, alertas o procesos que dependen del reloj del equipo”*, explica Gabriel Bahamondes, Technical Marketing & PR Coordinator de ASUS Latinoamérica.
Para evitar desajustes, desde ASUS recomiendan revisar los siguientes aspectos:
1. Confirmar la configuración automática: El equipo debe tener habilitadas las opciones de ajuste automático de fecha, hora y zona horaria.
En Windows, esta configuración se encuentra en “Hora e idioma”. Para la mayor parte de Chile continental, la zona correspondiente después del cambio será UTC-3.
2. Comprobar que el sistema operativo esté actualizado: Las actualizaciones de Windows incorporan información sobre los husos horarios vigentes.
Un equipo que lleva mucho tiempo sin actualizarse podría trabajar con reglas antiguas. O no reconocer adecuadamente una modificación reciente.
3. Revisar las reuniones del calendario: Outlook, Google Calendar y otras plataformas suelen adaptarse automáticamente.
Aun así, conviene comprobar las reuniones creadas manualmente, las invitaciones provenientes de otros países y las actividades organizadas antes del cambio.
También es recomendable verificar qué zona horaria tiene asignada cada evento.
4. Verificar respaldos y tareas programadas: Copias de seguridad, sincronizaciones, descargas, actualizaciones y otros procesos automáticos dependen de la referencia temporal del sistema.
Si la zona horaria está mal configurada, podrían ejecutarse antes o después de lo previsto.
5. Comparar la hora entre dispositivos: Después del cambio, es conveniente confirmar que el computador, el teléfono y otros equipos utilizados durante la jornada muestren la misma hora.
Una diferencia entre dispositivos puede afectar notificaciones, autenticaciones y registros de actividad.
*“No es necesario modificar configuraciones avanzadas ni intervenir el equipo si todo funciona normalmente. Lo importante es realizar una comprobación breve.
Y saber dónde buscar si una reunión, una notificación o una tarea programada aparece en un horario inesperado”*, agrega Bahamondes.
Una hora incorrecta también puede reflejarse en la fecha asignada a archivos, respaldos o actividades registradas dentro de determinadas aplicaciones.
En entornos laborales donde varios dispositivos y servicios intercambian información permanentemente, estas diferencias pueden dificultar la trazabilidad de una acción. O generar inconsistencias entre plataformas.




