
A propósito de la celebración de esta efeméride, la académica de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Católica del Maule, Sandra Castro. Reflexiona sobre lo importante que es fomentar la consciencia ambiental con niños y niñas.
El 22 de septiembre se celebró el Día Mundial sin automóvil. Efeméride que fue incorporada en el calendario con el propósito de promover una conciencia ecológica en todos los ciudadanos del mundo. Para contribuir con el cuidado de la salud de los seres vivos y de nuestro medio ambiente.
Si bien el automóvil facilita la comodidad en el traslado diario al trabajo, Sala Cuna, Jardín Infantil o colegio. Los últimos años se ha incrementado considerablemente el parque automotriz. Y no solo en las grandes cuidades. Lo que ha hecho que también haya aumentado la “huella de carbono”, los atochamientos y el tiempo de traslado.
Sumando a ello, el estrés o malestar que genera la espera o la sensación de pérdida del tiempo. Que podría ser utilizada en acciones más provechosas o necesarias para la dinámica familiar.
Esta fecha invita a dejar el auto en casa, animándonos a utilizar otras formas como caminar, la bicicleta, el transporte público o automóviles sin emisiones de gases. Y en último caso, compartir el auto con vecinos o familia.
Estas acciones tienen su finalidad. Primero, contribuir progresivamente a una conciencia medioambiental constante. Segundo, a reducir los gastos familiares mensuales. Tercero, aportar en una mejor calidad en la salud física y mental.
Ya que el ejercicio no está sobrando en estos tiempos de tanta comodidad y uso de recursos de entretención que nos induce cada vez más al sedentarismo.
El origen al Día mundial Sin Automóvil no tuvo los mismos propósitos descritos anteriormente. Sino que fue por la escases de combustibles y la búsqueda de medios de transporte más eficientes en Europa.
Con el pasar de los años algunas cuidades de Islandia, Francia y Reino Unido. Fueron las pioneras, iniciando dicha celebración como una necesidad para cuidar el planeta, y finalmente en el año 2000 la Comisión Europea definió el 22 de septiembre como el hito que actualmente celebramos.
En casa, los más pequeños(as), gustan de la narración de estas anécdotas y van comprendiendo el significado de acciones y mensajes a través de actividades diferentes a las cotidianas, y no se les olvidará la razón de por qué se dejó el automóvil en casa.
Se sugiere:
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Repetir esta iniciativa en otras ocasiones, recordando el propósito.
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Recordar que los niños y niñas aprenden por imitación hasta que comprenden y el modelo con mayor propiedad es el adulto cercano.
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Explicar sobre los beneficios para el cuerpo y mente, hacer ejercicio constante.
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Formarse el hábito de reducir contaminación para el cuidado del medio ambiente.
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Generar actividades cotidianas de juego y entretención libres de pantallas u otros elementos pasivos.
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Fomenta la apreciación del entorno natural y cultural, en caminatas.




