El próximo negocio digital puede estar escondido en una planilla

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El próximo negocio digital puede estar escondido en una planilla

Por Ignacio Allendes, fundador de Proyecto Impacto Apps

Muchas empresas tienen tecnología que todavía no saben que podrían estar vendiendo. Suena extraño, pero ocurre más seguido de lo que parece. Una planilla que alguien actualiza todos los días, un grupo de WhatsApp donde se coordinan pedidos, un proceso que obliga a una persona a copiar información de un sistema a otro o una tarea que el equipo repite durante horas pueden parecer simplemente parte de la operación. Pero también pueden ser una señal.

La pregunta que deberíamos hacernos es bastante simple: ¿este problema que estoy resolviendo dentro de mi empresa también lo tienen otras empresas?

Ahí puede comenzar un negocio digital. No se trata de desarrollar una aplicación porque una app “suena bien” o porque la tecnología está de moda. De hecho, creo que ese es uno de los errores más frecuentes cuando se habla de transformación digital. Se parte pensando en la solución antes de entender el problema. La oportunidad muchas veces aparece al revés.

Una empresa tiene una dificultad concreta. Busca una alternativa, desarrolla internamente una herramienta o encuentra una manera más eficiente de hacer ese trabajo. Con el tiempo descubre que otras compañías enfrentan exactamente la misma situación. En ese momento, algo que nació como una solución interna puede transformarse en un producto. Y eso cambia completamente la conversación. Ya no estamos hablando solamente de ahorrar horas de trabajo o reducir errores. Estamos hablando de la posibilidad de crear una nueva fuente de ingresos a partir de un conocimiento que la empresa ya desarrolló. Esto también abre una oportunidad interesante para los negocios tradicionales.

No es necesario ser una empresa tecnológica para detectar un negocio digital.

Una empresa de servicios puede haber desarrollado una metodología que después puede convertirse en una plataforma. Un profesional puede transformar parte de su conocimiento en una herramienta para sus clientes. Un emprendedor con una comunidad puede convertir aquello que hoy entrega como contenido en un producto digital. El punto de partida no necesariamente es la tecnología. Es el problema.

Por eso, antes de invertir meses y recursos en desarrollar una aplicación, hay preguntas mucho más importantes que hacer: ¿quién tiene este problema?, ¿con qué frecuencia ocurre?, ¿cómo lo resuelven actualmente?, ¿cuánto les cuesta resolverlo? y, sobre todo, ¿estarían dispuestos a pagar por una solución? Esta última pregunta es fundamental. Que una persona diga “qué buena idea” no significa que exista un negocio. Una solución puede ser útil, interesante e incluso innovadora y, aun así, no tener un mercado dispuesto a pagar por ella. La validación tiene que ocurrir antes del desarrollo.

Conversar con potenciales usuarios, entender sus procesos, identificar cuánto tiempo o dinero pierden con el problema y conocer las alternativas que ya utilizan permite saber si estamos frente a una verdadera oportunidad o simplemente frente a una buena idea. También hay que mirar hacia dentro de la propia empresa.

¿Qué hacemos manualmente todos los días? ¿Cuáles procesos depende demasiado de una persona? ¿Qué información estamos copiando constantemente? ¿ tarea genera errores? ¿Qué nos preguntan nuestros clientes una y otra vez? Muchas veces, las respuestas a esas preguntas están mostrando oportunidades que todavía no hemos visto.

La transformación digital no siempre comienza con una gran inversión ni con una tecnología sofisticada.

A veces comienza con una molestia pequeña y repetitiva que alguien decide resolver de una mejor manera. Y si esa molestia existe en diez, cien o mil empresas más, entonces quizás no tenemos solamente un problema interno.

El desafío para los empresarios y emprendedores es aprender a mirar sus propias operaciones con otros ojos. No solo preguntarse cómo hacer más eficiente lo que ya hacen, sino también qué conocimiento, proceso o solución que desarrollaron podría tener valor para alguien más. Porque quizás el próximo negocio digital no está esperando ser inventado , quizás ya existe dentro de una planilla, un proceso manual o una tarea que alguien de la empresa lleva años haciendo.