Chile enfrenta una presión digital permanente. Una empresa o institución puede recibir más de 240 intentos de ataque al día.
En enero de 2026, el promedio alcanzó 1.846 ciberataques semanales por organización. Un alza interanual de 9%. Dos meses después, la cifra se mantuvo en un nivel crítico, con 1.706 ataques por semana.
La amenaza ya no se limita al robo de contraseñas. La inteligencia artificial generativa permite crear documentos falsos y voces clonadas. Además de rostros sintéticos y ataques capaces de adaptarse a cada barrera de seguridad.
FortiGuard Labs registró más de 15 mil millones de intentos de ciberataque en Chile. Esto, durante el primer semestre de 2026. Con ese resultado, el país se ubicó cuarto en América Latina y segundo en Sudamérica, detrás de Brasil.
Concentra cerca del 7% de los ataques de la región. Las cifras semanales y el volumen total corresponden a metodologías distintas, pero apuntan a la misma conclusión. La identidad digital se convirtió en uno de los principales puntos de entrada para el fraude.
En este escenario, depender únicamente de una contraseña o de códigos enviados por SMS deja brechas que pueden ser explotadas mediante phishing, robo de credenciales o suplantaciones con IA.
La biometría facial, combinada con pruebas de vida. Junto con comparación documental y validación contra fuentes confiables, permite comprobar que quien intenta abrir una cuenta. También realizar una transacción, o recuperar un acceso es una persona real y corresponde efectivamente a la identidad declarada.
Cifras citadas para sistemas avanzados de detección de vida sitúan en torno a 90% la reducción del riesgo de fraude de identidad. Por su parte, estudios sobre autenticación multifactor indican que ésta puede detener hasta 96% de los ataques masivos de phishing. El alcance depende de la tecnología y de su implementación. Los mecanismos resistentes al phishing, vinculados al dispositivo o apoyados en criptografía y biometría, ofrecen una protección superior a los códigos que pueden ser interceptados o inducidos en un sitio falso.
El cambio más preocupante es la velocidad. Agentes autónomos ya pueden ejecutar cadenas completas de fraude sin intervención humana: fabricar documentos sintéticos, producir deepfakes ajustados a detectores específicos y modificar el ataque después de cada rechazo. Esto obliga a las organizaciones a pasar desde una revisión puntual de identidad hacia una confianza continua, capaz de volver a validar al usuario en interacciones sensibles y detectar intentos reincidentes entre distintos canales.
Para bancos, compañías de telecomunicaciones, organismos públicos, empresas de salud y comercios digitales, la discusión no es solamente tecnológica. Una verificación débil puede abrir la puerta a cuentas falsas, toma de control de perfiles, créditos fraudulentos, contratación de servicios con identidades robadas y filtración de datos personales. Al mismo tiempo, controles excesivamente rígidos pueden bloquear a usuarios legítimos y aumentar el abandono durante el registro. El desafío es elevar la seguridad sin convertir cada trámite digital en una carrera de obstáculos.
La recomendación es integrar verificación documental, biometría con detección de vida, señales del dispositivo, análisis de riesgo y autenticación multifactor dentro de una misma estrategia. La biometría por sí sola no elimina el riesgo. Debe protegerse con cifrado, controles de privacidad y monitoreo continuo. Además de mecanismos capaces de reconocer ataques de presentación, inyección de video y deepfakes generados por IA.
En este contexto, Incode fue reconocida como Líder en el Cuadrante Mágico de Gartner 2026 para Verificación de Identidad por tercer año consecutivo, tras haber recibido la misma distinción en 2024 y 2025.
El informe, publicado el 28 de julio de 2026, evaluó a 12 proveedores del mercado. La compañía atribuye el reconocimiento a una plataforma que verifica identidades contra fuentes oficiales, incorpora más de 35 modelos propios, detecta fraude reincidente mediante una red de confianza y permite configurar distintos recorridos de validación para casos que van desde la apertura de cuentas bancarias hasta la entrega de beneficios públicos.
Incode es una compañía global de identidad y confianza digital impulsadas por inteligencia artificial. Su tecnología completamente automatizada y sus acuerdos con entidades gubernamentales permiten a las empresas verificar identidades de manera eficiente y precisa, prevenir el fraude y agilizar los procesos de onboarding. Desarrolla sus propios modelos de frontera, adaptándolos a cualquier nuevo fraude sin frenar a los usuarios legítimos, entrenados con uno de los conjuntos de datos de identidad más grandes de la industria: más de 7.000 millones de verificaciones de confianza y más de 400 millones de perfiles en todo el mundo. Fundada en 2015 en San Francisco, Incode cuenta con un equipo de 600 personas de 25 nacionalidades. Entre sus clientes, cuenta con la confianza de empresas globales de los sectores de servicios financieros, gobierno, salud, retail, entre otros. Para conocer más, visite: incode.com
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