Comprar una propiedad también exige mirar el riesgo climático
Por Rodrigo Barrientos, CEO y fundador de Gen Proactivo.
Lluvias intensas y aluviones afectaron durante octubre a sectores precordilleranos de la Región Metropolitana.
Dejaron una señal que quienes buscan comprar una propiedad no deberían pasar por alto.
Una buena ubicación no se mide solamente por su conectividad, los servicios cercanos o la plusvalía que promete.
El entorno también importa. Y mucho. Una vivienda cercana a una quebrada, un cauce natural o una ladera puede tener atributos atractivos, pero también estar expuesta a riesgos que no siempre son evidentes durante una visita.
Por eso, antes de comprar, es necesario mirar más allá de la construcción. También entender las características del terreno donde está emplazada.
En sectores precordilleranos, por ejemplo, las precipitaciones intensas pueden activar quebradas y generar flujos de agua, barro y rocas. También hay que observar las pendientes, los sistemas de drenaje, los muros de contención y posibles intervenciones que alteren el escurrimiento natural del agua. Una visita en un día soleado difícilmente permitirá conocer cómo responde ese lugar frente a una emergencia.
Hay herramientas para investigar. Solicitar el Certificado de Informaciones Previas en la Dirección de Obras Municipales, revisar el plan regulador y consultar los antecedentes de SENAPRED y SERNAGEOMIN son pasos que pueden entregar información relevante. Si existen dudas sobre la estabilidad del terreno, conviene recurrir a una evaluación técnica especializada.
Tampoco hay que asumir que un departamento está automáticamente más protegido que una casa.
Los estacionamientos subterráneos, bodegas, accesos y espacios comunes pueden sufrir daños por inundaciones o fallas en los sistemas de evacuación de aguas. Lo determinante son las condiciones específicas de cada propiedad.
Otro punto que suele quedar en segundo plano es el seguro. Tener un crédito hipotecario no significa que todos los daños estén cubiertos. Es importante revisar las pólizas, sus exclusiones, deducibles y límites de indemnización, especialmente frente a aluviones e inundaciones.
En el mercado inmobiliario, un precio bajo puede parecer una oportunidad, pero también puede esconder mayores costos de mantención, dificultades para asegurar el inmueble o una reventa más compleja.
No se trata de descartar automáticamente una propiedad por su ubicación, ni de pretender anticipar todos los eventos climáticos. Se trata de comprar con información suficiente. La rentabilidad de una inversión no depende solo de cuánto puede subir su valor, sino también de los riesgos y gastos que habrá que asumir para conservarlo.





