Los metros que pueden hacer la diferencia: el papel de los neumáticos en una frenada de emergencia

0
23
Bridgeston
Bridgeston.
Bridgeston
Bridgeston.

La velocidad, la atención del conductor, el estado de los frenos y las condiciones del pavimento influyen en la distancia necesaria para detener un vehículo. Los neumáticos cumplen un papel clave: transmitir la fuerza de frenado al suelo.

Un vehículo que frena no se detiene de inmediato. Entre el momento en que una persona detecta un peligro y aquel en que el automóvil queda completamente inmóvil. Recorre una distancia que puede ser decisiva para evitar una colisión.

En ese trayecto intervienen distintos factores, entre ellos uno que suele recibir menos atención que los frenos: el estado de los neumáticos.

Como único punto de contacto del vehículo con el pavimento, los neumáticos permiten transmitir al suelo las fuerzas de aceleración, dirección y frenado.

Por eso, una respuesta adecuada depende tanto del sistema de frenos como de la adherencia disponible entre el neumático y la superficie.

“Al pensar en una frenada de emergencia, normalmente nos concentramos en los frenos. Pero su trabajo necesita complementarse con neumáticos en buenas condiciones y una velocidad adecuada al entorno. Si la adherencia es insuficiente, la capacidad del vehículo para detenerse y mantener la trayectoria se ve limitada”. Explica Miguel Ángel Alvarado, Ingeniero de Ventas Senior de Bridgestone Chile.

La detención comienza antes de pisar el freno

La distancia total de detención reúne dos etapas: la primera es la distancia de reacción. El recorrido que realiza el vehículo mientras el conductor identifica el peligro y responde.

La segunda es la distancia de frenado, que comienza al accionar el pedal y termina cuando el automóvil se detiene.

Para dimensionarlo, a 50 km/h un vehículo avanza aproximadamente 14 metros en un segundo. Si el conductor tarda ese tiempo en reaccionar, recorrerá esa distancia antes de comenzar a frenar.

Luego deberá sumarse el espacio que necesita para detenerse. Que varía según la velocidad, la pendiente, el pavimento y las condiciones del vehículo.

Por eso, mantener la atención y una distancia suficiente respecto del automóvil que va adelante es tan relevante como realizar el mantenimiento.

¿Qué cambia cuando el neumático está desgastado?

En superficies mojadas, los surcos de la banda de rodadura ayudan a evacuar el agua de la zona de contacto con el pavimento.

Cuando su profundidad disminuye, esta capacidad se reduce y puede comprometer la adherencia. La velocidad y la cantidad de agua acumulada también influyen en el riesgo de aquaplaning. Fenómeno en que el neumático pierde contacto efectivo con la calzada.

La presión de inflado es otro elemento que debe controlarse. Porque influye en cómo trabaja el neumático y distribuye las fuerzas durante la conducción. Debe ajustarse a lo indicado por el fabricante del vehículo.

“No existe una cantidad fija de metros que un neumático desgastado agregue a todas las frenadas. El resultado depende de varias condiciones que actúan al mismo tiempo. Lo que sí puede hacer el conductor es reducir los riesgos: revisar sus neumáticos. Mantener los frenos y adaptar la velocidad, especialmente cuando el pavimento está mojado”. Agrega Alvarado.

Bridgestone recomienda inspeccionar periódicamente la banda de rodadura, verificar la presión con los neumáticos fríos y solicitar una evaluación ante daños o desgaste irregular. A estas medidas se suman una conducción atenta y una mayor distancia de seguridad cuando disminuye la adherencia.

En una emergencia, los metros disponibles importan. Cuidar los neumáticos y ajustar la conducción a las condiciones del camino ayuda a conservar el margen necesario para responder.