Autoplanet explica cómo se mide la edad de un neumático y por qué revisarlo antes de un viaje largo es clave para la seguridad en carretera.
Con la llegada del fin de año aumentan los viajes por carretera, y con ellos las revisiones de último minuto. Aceite, frenos, luces.
Los neumáticos suelen quedar al final de la lista, aunque son el único punto de contacto entre el auto y el camino. Y, como todo producto de caucho, envejecen y van perdiendo propiedades importantes, como flexibilidad y agarre.
El proceso de envejecimiento comienza cuando el neumático entra en contacto con factores como el calor, la humedad, la luz del sol, la presión de uso y el roce con el pavimento.
Si está bien almacenado, sin exposición a estos factores, puede durar hasta 10 años desde su fecha de fabricación.
“El neumático no envejece de la misma forma en una bodega adecuada que en un auto que recorre las rutas del país. Lo que más pesa es cuánto tiempo lleva expuesto a esas condiciones”. Explican en Autoplanet.
En el costado de cada neumático hay un código alfanumérico que parte con las letras DOT. Certifica que el producto cumple con las normas de seguridad internacionales y entrega información clave. La fecha de fabricación (los dos primeros números de los últimos cuatro dígitos indican la semana y los otros dos el año), el lote de producción, la planta y el país de fabricación.
Los fabricantes entregan un período de garantía que da una idea de la vida útil mínima esperada. Las marcas tradicionales ofrecen 5 años desde la fecha de fabricación. Mientras que las de origen chino entregan entre 3 y 4 años desde esa misma fecha.
Un neumático vendido con 3 años desde su fabricación puede durar hasta 5 años de uso o entre 30 mil y 40 mil kilómetros. Incluso si en ese tiempo superó los 5 años desde su fabricación. La razón es que recién entró en contacto con los factores que lo desgastan cuando fue instalado.
“La fecha de fabricación es una referencia. Pero lo que define el estado real de un neumático es cómo y cuánto se ha usado. Por eso recomendamos revisarlos con regularidad, sin guiarse solo por la edad”. Comentan en Autoplanet.
Un neumático con menos presión de la recomendada tiene mayor contacto con el pavimento. Lo que aumenta la resistencia y obliga al motor a consumir más combustible. En viajes largos, esa diferencia se acumula kilómetro a kilómetro, y además genera más calor y desgaste irregular.
Entre los problemas más frecuentes que se detectan en las revisiones previas a un viaje están el desgaste desigual en los bordes. Causado por presión inadecuada o falta de alineación, y las grietas finas en los costados, señal de envejecimiento.
“Muchas veces el cliente viene por otra cosa y, al mirar los neumáticos, descubrimos que ya necesitan atención”. Indican en Autoplanet.
“Nuestra recomendación es dedicar unos minutos a los neumáticos antes de salir. Revisar la presión, el código y el estado general puede hacer la diferencia entre un viaje tranquilo y uno con sorpresas”, concluyen en Autoplanet.
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