Verano y “Riesgos de la Naturaleza”: entender tu seguro hoy puede proteger tu patrimonio mañana
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“Un seguro bien contratado no se nota cuando está todo bien. Pero se vuelve fundamental cuando ocurre una emergencia. Por eso es clave contar con asesoría especializada y no elegir una póliza solo por precio”, destaca Alberto Oyarzún de la Asociación Gremial de Corredores de Seguros de Chile (ACOSEG).

Existen fenómenos naturales que, en la época de verano, pueden transformarse en una amenaza real para viviendas y vehículos.
En el mundo de los seguros, estos eventos se conocen como “Riesgos de la Naturaleza”. Muchas personas creen que un acontecimiento de este tipo es ajeno a su realidad. Pero es importante contar con la protección necesaria, que “ojo” no siempre se incluye en las pólizas básicas.
Los llamados “Riesgos de la Naturaleza” corresponden a eventos. Entre ellos, inundaciones, vientos fuertes, deslizamientos de tierra o actividad volcánica, entre otros.
Suelen incorporarse como coberturas adicionales en los seguros de incendio y daños materiales. Sin embargo, las condiciones varían significativamente entre aseguradoras, localización y otras variables. Por eso es importante revisar cada contrato en detalle.
En zonas lacustres o cercanas a volcanes activos, por ejemplo. En esos lugares, el riesgo de erupciones, caída de ceniza o aluviones asociados al deshielo cobra especial relevancia. Principalmente durante la temporada estival, cuando aumenta la ocupación de viviendas y el tránsito de personas durante la temporada estival.
“Existe la percepción de que los seguros cubren cualquier desastre natural. Pero eso no es así. Muchas de estas coberturas deben contratarse de forma adicional”, explica Alberto Oyarzún, asociado de la Asociación Gremial de Corredores de Seguros de Chile (ACOSEG).
Según el especialista, uno de los errores más comunes es no considerar los riesgos propios del entorno. En particular dónde se ubica la vivienda o el vehículo.
A esto se suman las exclusiones, un punto que suele pasar desapercibido. Daños provocados por sismos, tsunamis o salida de mar casi siempre requieren seguros específicos, al igual que los incendios causados por rayos o los hundimientos de terreno no asociados directamente a otro evento cubierto.
“Las exclusiones están claramente indicadas en los contratos, pero es importante revisarlos bien, es aquí que el rol del corredor de seguros es fundamental porque hace una bajada de esa información, ayuda al cliente a tomar decisiones informadas y lo acompaña en el proceso en caso de un evento”, señala Oyarzún.
Frente a este escenario, desde ACOSEG recomiendan revisar periódicamente las pólizas y evaluar si las coberturas contratadas se ajustan a la realidad actual. A ello se suma la importancia de adoptar medidas preventivas básicas, como el mantenimiento de desagües y canaletas, que ayudan a mitigar daños menores. “Un seguro bien contratado no se nota cuando todo está bien, pero se vuelve fundamental cuando ocurre una emergencia. Por eso es clave contar con asesoría especializada y no elegir una póliza sólo por precio”, concluye Alberto Oyarzún.
Hoy, vivimos en un contexto donde los fenómenos naturales son cada vez más frecuentes e intensos, comprender qué cubre realmente un seguro y apoyarse en un corredor de seguros es esencial para proteger el patrimonio y enfrentar con mayor tranquilidad las eventualidades de la naturaleza.
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