
Frente al auge de la GenAI, la creatividad humana se vuelve la habilidad clave. Las empresas deben capacitar a sus equipos para combinar juicio y contexto humano con la velocidad y escala de la IA.
El informe Future of Jobs 2025 del Foro Económico Mundial identifica la creatividad como la habilidad que las empresas necesitarán con más urgencia en los próximos años.
Puede sorprender en plena expansión de la IA. Que ya escribe código, genera contenidos y produce piezas al nivel humano, pero plantea una pregunta central. Qué rol queda para las personas y cómo deben prepararse las organizaciones.
La respuesta para líderes de TI y de negocio pasa por distinguir la creatividad humana de la creatividad de la IA y diseñar equipos que integren ambas capacidades. La creatividad, en su esencia, es producir algo a la vez novedoso y valioso. Puede ser un avance técnico, un nuevo diseño, una campaña que conecte o una mejora en la experiencia de usuario.
No es exclusiva del mundo artístico. Científicos, ingenieros y equipos de TI también la ejercen cuando automatizan procesos. Resuelven problemas complejos o optimizan flujos de trabajo.
“No tienes que ser artista para ser creativo. Científicos, tecnólogos, ingenieros y matemáticos pueden ser tan creativos como poetas, escultores y pintores. En el departamento de TI, la creatividad puede expresarse automatizando un proceso para eliminar tareas manuales tediosas. Resolviendo un problema complejo con plazos y presupuestos ajustados. Mejorando la experiencia de usuario para aumentar la productividad, y en innumerables otras actividades. Ya que la creatividad es una habilidad que puede desarrollarse, no un rasgo con el que se nace”. Menciona Malini Christina Raj, Directora de AI Labs para Latinoamérica – ManageEngine, Zoho Corp.
Los modelos de lenguaje y otras herramientas de GenAI ya exhiben formas reales de creatividad. Generan ideas, borradores y patrones que a menudo sorprenden incluso a expertos. La clave es aplicar una lógica práctica de “dividir y conquistar”. Aprovechar la IA para brainstorming y producción rápida. Usarla para generar borradores que los equipos humanos refinan. Establecer bucles de retroalimentación donde la IA proponga iteraciones y las personas aporten juicio. Y emplear la tecnología como herramienta de entrenamiento para desarrollar habilidades técnicas y creativas.
Al mismo tiempo, la creatividad humana debe cultivarse de forma deliberada. Registrar ideas al instante evita perder inspiraciones. Asumir riesgos y aceptar el error como aprendizaje fomenta la innovación. Y exponerse a culturas, disciplinas y experiencias diversas alimenta nuevas conexiones creativas.
Estas prácticas, combinadas con procesos que integren la IA como herramienta. Permiten que las organizaciones obtengan lo mejor de ambos mundos.
Lejos de disminuir la contribución humana, la GenAI la magnifica. Las máquinas generan velocidad y volumen. las personas deciden, contextualizan y dan significado.
El desafío para las empresas es reorganizar tareas creativas según fortalezas —IA para producir y acelerar. Humanos para interpretar y conectar—. Y orientar el reskilling hacia potenciar competencias creativas y la capacidad de cocrear con IA. Convirtiendo esa colaboración en una ventaja competitiva.





