Luego de los ajustes que enfrentó la industria del factoring, tras la pandemia y los casos que tensionaron el mercado. El sector comienza a mostrar señales de consolidación bajo estándares más exigentes en materia de riesgo, financiamiento y cumplimiento normativo.
En este nuevo escenario, el factoring digital —apoyado en automatización y análisis de datos— comienza a ganar espacio. Esto, como alternativa para financiar capital de trabajo. Especialmente entre pequeñas y medianas empresas.
El financiamiento no bancario continúa siendo clave. Todo, en una economía donde los plazos de pago suelen extenderse entre 45 y 60 días, e incluso más. Lo que tensiona la liquidez de las empresas de menor tamaño.
Algunos cambios estructurales comienzan a consolidarse. Uno, es la integración del financiamiento con sistemas de gestión empresarial. Esto permite evaluar riesgo sobre la base de información contable y operacional en tiempo real.
En esa línea, Defontana Fintech —brazo financiero del ecosistema ERP Defontana— cerró 2025 con más de $300 mil millones financiados en facturas. Junto con un stock de colocaciones cercano a los $30 mil millones. Esto, tras crecer entre 8% y 10% mensual durante el año.
Para 2026, la compañía proyecta alcanzar un stock cercano a $45 mil millones. Además, financiar alrededor de $300 mil millones adicionales y llegar a 1.000 empresas activas.
“La industria está migrando hacia modelos donde la información transaccional permite evaluar riesgo con mayor precisión. Integrar financiamiento directamente al sistema de gestión reduce tiempos y simplifica el acceso al capital de trabajo”, señala Julián Quiroga, Chief Operating Officer de Defontana Chile.
En un mercado que hoy opera con mayor cautela, la velocidad del proceso y la capacidad de análisis se han convertido en factores diferenciales frente a la banca tradicional.
“La pyme no siempre compite por tasa, sino por liquidez inmediata. Convertir facturas que se pagan en 45 o 60 días en capital disponible puede marcar la diferencia en su operación diaria”, agrega Quiroga.
La incorporación de inteligencia artificial permite correlacionar múltiples variables financieras y operacionales, ampliando el acceso hacia empresas con menor historial bancario, manteniendo un perfil de riesgo acotado.
Actualmente, la fintech opera con líneas de financiamiento provenientes de bancos y fondos de inversión como Banco Santander, BTG Pactual, Toesca y LarrainVial, en un entorno donde el mercado tiende a consolidarse en actores con mayor control de riesgo y eficiencia operativa.
El sector del factoring en Chile fue pionero en la región tras la promulgación de la ley que otorgó mérito ejecutivo a la factura. Sin embargo, los últimos años implicaron un proceso de ajuste que elevó las barreras de entrada y fortaleció a actores con mayor estructura financiera y tecnológica.
En ese contexto, los modelos digitales comienzan a posicionarse como parte del nuevo ciclo de crecimiento, con foco en automatización, gestión prudente del riesgo y eficiencia operativa.
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