Red Hat propone un enfoque basado en estándares abiertos, nube híbrida y desarrollo de talento para avanzar sin aislarse. Garantizando al mismo tiempo el cumplimiento de las normativas locales.
La soberanía digital dejó de ser un concepto abstracto. Hoy es una decisión práctica acerca de cuánto control mantienen las organizaciones -y los países-. Sobre sus datos, su operación, su infraestructura tecnológica. En un entorno marcado por exigencias regulatorias, ciberamenazas y necesidad de continuidad operativa.
Esta tendencia ya se refleja en el mercado. En el tercer trimestre de 2024. 88% de los compradores de nube reportó que ya está desplegando o está en proceso de operar nube híbrida. Y 79% ya utiliza múltiples proveedores. Según IDC.
Es en este contexto que la IA generativa se ha convertido en un motor clave de innovación. Al permitir a las organizaciones acceder rápidamente a modelos avanzados y a grandes volúmenes de datos.
Estos esfuerzos buscan garantizar que los datos, la infraestructura y las capacidades críticas permanezcan sujetos a las leyes y la gobernanza locales. Sin renunciar a la flexibilidad y la innovación de las tecnologías basadas en la nube.
Es así que equilibrar la eficiencia de las plataformas en la nube con los requisitos de soberanía. Se está convirtiendo en un desafío central para responsables políticos y líderes tecnológicos. Que Red Hat aborda con su enfoque de nube híbrida abierta.
“La soberanía digital no se trata de cerrar fronteras tecnológicas. Sino de asegurar que las organizaciones y los países conserven el control. Sobre sus decisiones, su infraestructura y su propiedad intelectual. En un entorno global cada vez más complejo”. Señaló Thiago Araki, Director Senior de Ventas de Tecnología en América Latina de Red Hat.
La soberanía digital significa asegurar opciones reales para decidir, operar y evolucionar la tecnología. Incluida la capacidad de gobernar, auditar y mover cargas entre distintos entornos cuando sea necesario. Sin perder de vista el cumplimiento normativo. En la práctica, la soberanía digital se sostiene en tres dimensiones. Datos, operación y propiedad intelectual (incluida IA).
Entre los principales beneficios se encuentra la posibilidad de definir políticas y marcos regulatorios más alineados con los valores locales. Así como orientar inversiones estratégicas. Que permitan un mayor control sobre dónde y cómo se almacenan y utilizan los datos de ciudadanos, empresas y organizaciones.
Asimismo, este enfoque puede impulsar una mayor cooperación regional y fomentar la formación de profesionales calificados. Que acompañen la implementación de estas regulaciones tanto en el sector público como en el privado.
Más allá del cumplimiento normativo. La soberanía digital representa la capacidad de las organizaciones y de los países para tomar decisiones informadas e independientes que definan su destino digital.
“No adoptar una estrategia de soberanía digital. Incrementa la dependencia tecnológica y expone a las organizaciones a riesgos legales, operativos y de seguridad. Que pueden comprometer su competitividad y su continuidad en el largo plazo”. Agregó Araki.
En América Latina, la discusión va más allá de “dónde” se alojan los datos. También implica cómo se gobiernan. Un reporte del Banco Mundial sobre ecosistemas de datos y analítica en América Latina y el Caribe. Destaca brechas en capacidades de gobernanza. Incluyendo marcos para calidad de datos e interoperabilidad en el sector público.
Este punto refuerza que la soberanía digital no es solo localización. Es gobernanza efectiva para habilitar mejores decisiones, servicios y resiliencia. Cuando se adopta de forma estratégica. Fortalece la competitividad, impulsa la innovación local y reduce vulnerabilidades. Sin embargo, si se limita a un ejercicio burocrático sin valor agregado. Puede frenar el desarrollo económico y tecnológico.
En este contexto, su programa académico —que ofrece a estudiantes acceso gratuito a cursos de capacitación y exámenes de certificación—. Se ha consolidado como un imperativo estratégico para la región.
A través de esta iniciativa se abordan temas clave. Como código abierto, Linux, Kubernetes, automatización e inteligencia artificial. Pilares fundamentales para las principales implementaciones de nube soberana.
Mirando hacia el futuro, la compañía anticipa que la soberanía digital evolucionará de la simple localización de datos hacia un modelo centrado en la autonomía operativa y el control de la propiedad intelectual. Sustentado en ejecución de cargas donde se necesiten. Automatización del cumplimiento y resiliencia extendida (incluido edge) para operar con solidez ante incidentes o restricciones.
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