Chile atraviesa un repunte en su producción aurífera. En 2025, el país está produciendo entre 37 y 46 toneladas de oro fino, su mejor resultado en diez años.
Al tercer trimestre ya se habían alcanzado más de 32.000 kilos, un alza cercana al 28 % respecto de 2024.
Si bien Chile no figura entre los mayores productores globales, representa cerca del 1,1 % de la producción mundial. Sí concentra alrededor del 6 % de las reservas globales estimadas del metal. Esto, principalmente en el norte del país, en regiones como Atacama y Antofagasta.
Con proyectos como Salares Norte, inaugurado en 2024 y con una estimación cercana a 300.000 onzas en 2025 (≈9,5 toneladas).
La incorporación de inteligencia artificial (IA), el modelamiento geológico avanzado y exploración satelital podría incrementar la eficiencia de descubrimiento. También de la producción entre un 20 % y un 40 %. Esto, dependiendo del nivel de adopción tecnológica.
Aplicado a Chile, ese rango implicaría que si hoy el país produce 37–46 toneladas anuales. Un aumento del 40 %, que se podría elevar la producción potencial hasta un rango aproximado de 52 a 64 toneladas por año.
Un ejemplo destacado en la región es el trabajo de Fleet Space junto a Lundin Gold en el proyecto Fruta del Norte, en la Cordillera del Cóndor, sureste de Ecuador.
Fruta del Norte es una de las minas subterráneas de mayor ley del mundo. Con su depósito principal oculto bajo más de 200 metros de cobertura volcánica. Esto, lo hacía ineficientes los métodos tradicionales de exploración superficial.
Para enfrentar este desafío, Fleet Space aplicó su plataforma ExoSphere. Integró sísmica activa de alta resolución, procesamiento satelital, integración multifísica de datos y modelamiento tridimensional estructural avanzado.
Incorpora imágenes del subsuelo con precisión métrica. Esto permitió identificar fallas estructurales ocultas. También delinear con mayor precisión zonas mineralizadas, priorizar perforaciones de alto valor y reducir riesgos e impacto ambiental.
La CEO y cofundadora de Fleet Space, Flavia Tata Nardini, afirmó que la “Geociencia Ágil” permitió transformar datos geológicos complejos en inteligencia práctica. Esto, para exploración cercana a mina, especialmente en entornos de difícil acceso.
Proyectos en desarrollo como Fenix Gold, Lobo-Marte, Volcán y Nueva Esperanza podrían beneficiarse de tecnologías similares. Si Chile adoptara de forma masiva exploración con IA y sísmica activa integrada, podría aumentar la tasa de descubrimiento de nuevos cuerpos mineralizados, optimizar perforaciones, reducir costos de exploración y acortar tiempos entre hallazgo y producción. Bajo un escenario de implementación plena y sostenida, el país podría incrementar su extracción aurífera hasta en un 40 % en la próxima década, consolidando su posición entre los principales productores emergentes de oro.
Aunque China, Australia y Rusia siguen dominando el mercado global, el potencial tecnológico abre una oportunidad estratégica para que Chile transforme su riqueza geológica en mayor competitividad internacional, apoyándose en inteligencia artificial, datos satelitales y geociencia de última generación.
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