En Bajos de Mena hay un colegio donde hace algunos años las niñas se agredían entre ellas y agredían a sus profesoras. Algunas agresiones terminaban en la posta. Había apoderados que maltrataban a sus hijas en la puerta del colegio, a la vista de todos.
La directora sabía lo que cualquier director en Chile sabe hoy: cuando la violencia entra a la escuela, no basta con cerrar la puerta.
Tomó una decisión. Dejó de reinventar la rueda y buscó lo que décadas de evidencia internacional ya habían demostrado que funciona. Sus profesoras aprendieron a construir vínculos reales con sus estudiantes. A mirar lo que hay detrás de una conducta difícil antes de castigarla. A sostener convivencia todos los días, no solo cuando hay crisis.
Después de un año, las conductas de violencia grave desaparecieron. El miedo que hoy sienten las comunidades escolares es real. Pero estamos regulando conductas sin formar la capacidad de sostenerlas. Y eso no va a alcanzar.
Lo que hizo esa directora no fue un milagro. Fue una decisión. Y es una decisión que hoy cualquier escuela en Chile puede tomar.
Francisca Sáez
Directora Ejecutiva Fundación Eventuras
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