4ª Semana de la Experiencia del Paciente: Lo que aprendimos

Por Vicente Astorga, Presidente de Farmoquímica del Pacífico
El pasado 14 de mayo, más de 160 personas nos reunimos en la Universidad del Desarrollo con un propósito. Conectar y sintonizar entre todos quienes formamos parte del ecosistema de salud. Junto, con la vivencia de quienes deben vivir la experiencia en ella. Los pacientes.
Fue una jornada esperanzadora y de mucho compromiso.
Compartimos la experiencia de una madre que marchó a pie desde Chiloé hasta La Moneda. Esto, para salvar a su hijo con el Director de CENABAST. Con el jefe de ANAMED del Instituto de Salud Pública. También con la subgerente de experiencia de Clínica Alemana. Además de los líderes de las tres cámaras farmacéuticas del país entre muchos otros.
Eso no suele ocurrir. En salud, cada actor tiende a operar en su propio compartimento.
Los datos confirman que algo debemos cambiar en nuestro paradigma. Sólo el 44% de los chilenos está satisfecho con la calidad de la atención médica. Es el índice más bajo de la OCDE.
Y lo más preocupante no es ese número. Es que apenas 1 de cada 5 ciudadanos cree que el sistema tiene capacidad real de mejorar.
Esa resignación colectiva es, quizás, el diagnóstico más urgente que tenemos encima.
Lo que aprendimos ese día se puede resumir en una tensión que el sistema sanitario chileno no ha resuelto. La distancia entre la intención y la práctica.
“Poner al paciente al centro” se ha convertido en un eslogan desgastado. Cecilia Rodríguez, de la Fundación Me Muevo, lo dijo con precisión. “Mientras sigamos hablando acerca de los pacientes sin sentarlos en la mesa, ejercemos una forma de paternalismo que les niega la voz”.
Los panelistas de las cámaras farmacéuticas lo reconocieron. Ello, con una autocrítica poco habitual en ese tipo de espacios. Es un punto de partida honesto y necesario.
Hay una imagen que me quedó grabada. El Hospital Padre Hurtado —que atiende a más de 500.000 personas en las comunas más vulnerables de Santiago— se convirtió en el primer establecimiento del país. Tanto, público o privado, en integrar un químico farmacéutico clínico dentro del equipo de hospitalización domiciliaria.
El resultado fue 0% de quiebres de stock. Esto, durante los tratamientos y reducción drástica de errores de medicación.
No necesitaron una ley especial ni un presupuesto extraordinario. Necesitaron voluntad y colaboración.
La esperanza se encuentra en señales poderosas como que, existiendo instancias como estas, donde en conjunto con la academia, fuimos capaces de convocar a los máximos líderes del ecosistema de salud de Chile. Agencias reguladoras, la academia, las principales cadenas de farmacias, clínicas de alta complejidad y las federaciones de pacientes más importantes del país.
Eso demuestra que la transformación de la salud no es un problema de presupuesto únicamente. Es un desafío de voluntad, de confianza recíproca y de disposición real a colaborar.
Lo que comenzó hace cuatro años como una instancia interna para que nuestro equipo mirara a los ojos a quienes impactamos, se está convirtiendo en algo más grande: un espacio donde el ecosistema sanitario puede sentarse en la misma mesa, no como aliados de temporales, sino como actores que comparten un mismo propósito permanente.
Esperamos que la versión 2027 reúna a más voces, con más conversaciones poderosas, que generen acuerdos y acciones reales, con la esperanza de un verdadero cambio de paradigma estructural.




