El aumento de las amenazas digitales y la próxima entrada en vigor de la nueva Ley de Protección de Datos Personales configura el nuevo escenario. Incode anunció una inversión de US$100 millones y la adquisición de Identiq. Es una tecnología criptográfica que permite reconocer patrones de fraude. Esto, entre organizaciones sin exponer la información de sus clientes.
Chile enfrenta una escalada de amenazas digitales. Está obligando a empresas e instituciones a revisar cómo protegen la identidad y los datos personales de sus usuarios.
Durante 2024, el país registró 27.600 millones de intentos de ciberataques. Esto, frente a cerca de 6.000 millones en 2023. Representa un aumento aproximado de 360% en un año.
Durante 2025, la Agencia Nacional de Ciberseguridad ANCI, recibió más de 400 reportes de incidentes. Registró a 3.258 instituciones en la primera plataforma obligatoria de reporte del país.
En medio de este escenario, Incode Technologies anunció la adquisición de Identiq. Ello, como parte de una inversión de US$100 millones. Está destinada a desarrollar una infraestructura capaz de prevenir fraudes. Todo sin recopilar, compartir ni exponer más datos personales de los necesarios.
La operación permitirá que bancos, fintechs, comercios digitales y otras instituciones detecten patrones fraudulentos. Todo, recurrentes sin acceder a la información personal de los clientes de otras organizaciones.
“La inversión busca construir una infraestructura en la que la privacidad y la prevención del fraude avancen juntas. No se trata de recopilar más información sobre las personas. Sino de reducir los datos que deben almacenarse, compartirse o quedar expuestos durante una verificación”. Explicó Iñigo Castillo, General Manager LATAM de Incode.
Los recursos también se destinarán al desarrollo de tecnologías de privacidad. Además de procesamiento de información directamente en los dispositivos de los usuarios. Junto con investigación, ingeniería y expansión internacional.
Los delincuentes pueden utilizar una misma identidad. Incluso dispositivo o comportamiento para intentar cometer fraudes en distintas instituciones. Sin embargo, bancos, fintechs y empresas digitales suelen enfrentar estas amenazas de manera individual. Con acceso solamente a una parte del problema.
Tradicionalmente, la colaboración entre organizaciones ha requerido compartir información o concentrarla en grandes bases de datos. Aunque este modelo puede ayudar a reconocer ataques coordinados, también aumenta la exposición de la información personal. Además de la superficie disponible para posibles filtraciones.
La tecnología de Identiq utiliza mecanismos criptográficos. Permiten comparar señales y reconocer patrones comunes. Esto, entre diferentes organizaciones sin que ninguna pueda acceder a los antecedentes personales administrados por otra.
“Una institución puede recibir una señal de que determinado comportamiento está relacionado con operaciones sospechosas detectadas anteriormente. Pero sin acceder a los datos del cliente de otra empresa. Así se puede combatir el fraude manteniendo el control y la privacidad de la información”. Señaló Castillo.
Identiq destinó cerca de una década y más de US$50 millones al desarrollo de esta tecnología. Una vez integrada en la plataforma de Incode, podrá incorporar inteligencia de fraude en red a miles de millones de verificaciones anuales.
El sistema se basa en un principio fundamental. Mientras menos datos personales necesite consultar o almacenar una institución, menor será el riesgo de exposición para las personas.
La nueva arquitectura también busca disminuir la intervención de personas. Esto, en los procesos habituales de verificación de identidad.
En un procedimiento tradicional, trabajadores o supervisores pueden acceder a fotografías y documentos. También antecedentes personales y datos biométricos. Esto, para comprobar la identidad de un usuario. Cada uno de esos accesos representa un posible punto de filtración, uso indebido o error humano.
Incode utiliza modelos propios de inteligencia artificial para automatizar las verificaciones y reducir la necesidad de que una persona revise directamente información sensible.
“Cada acceso humano a datos biométricos o de identidad representa un riesgo potencial. La automatización permite disminuir esos puntos de exposición y completar una verificación sin que un supervisor tenga que observar la información personal durante el proceso habitual”, afirma el General Manager LATAM de Incode.
La compañía también desarrolla mecanismos para procesar información directamente en el teléfono o dispositivo del usuario. En procedimientos sensibles, como la verificación de edad, la inteligencia artificial puede analizar los datos biométricos sin que estos deban abandonar el entorno de la persona.
“Cuando la tecnología lo permite, la validación se realiza directamente en el dispositivo. Esto significa que los datos personales no necesitan salir del teléfono ni almacenarse en otro lugar para completar el proceso”, agrega Castillo.
Con este modelo, la empresa busca reducir las filtraciones, los accesos humanos innecesarios, los repositorios centralizados y la cantidad de información expuesta ante posibles ataques informáticos.
La inversión coincide con la próxima entrada en vigor de la nueva Ley de Protección de Datos Personales, que comenzará a regir en Chile el 1 de diciembre de 2026.
La normativa elevará las obligaciones de las organizaciones relacionadas con la recopilación, almacenamiento, utilización y protección de información personal.
Las empresas deberán tener mayor claridad sobre qué datos administran, dónde se encuentran almacenados, quién puede acceder a ellos, con qué finalidad se utilizan y qué medidas fueron implementadas para prevenir filtraciones o usos no autorizados.
“La nueva legislación obliga a avanzar desde las políticas escritas hacia una protección incorporada directamente en la tecnología. Reducir los datos almacenados, restringir los accesos y mejorar la trazabilidad son elementos fundamentales para aplicar la privacidad desde el diseño”, explica Castillo.
La tecnología podría beneficiar principalmente a instituciones financieras, fintechs, aseguradoras, comercios electrónicos, empresas digitales y organizaciones que administran grandes volúmenes de información o realizan procesos de verificación de identidad y edad.
Tras la adquisición de Identiq, Incode busca fortalecer sus soluciones de prevención del fraude y autenticación de usuarios en Chile, reducir la exposición de información personal y ampliar su presencia en el país.
“Chile es un mercado estratégico por el crecimiento de los servicios digitales y la necesidad de proteger la identidad de las personas en cada interacción. Las organizaciones deben enfrentar fraudes cada vez más coordinados, pero no deberían estar obligadas a compartir los datos de sus clientes para conseguirlo”, sostiene Iñigo Castillo.
La apuesta representa un cambio de enfoque frente a las amenazas digitales: en lugar de reunir cada vez más información para detectar delincuentes, utilizar tecnología para reconocer los riesgos con la menor cantidad posible de datos personales.
“La prevención del fraude no puede resolverse creando un nuevo problema de privacidad. El desafío es entregar mejores herramientas para identificar amenazas, manteniendo la información bajo el control de cada institución y reduciendo su exposición durante todo el proceso”, concluye Iñigo Castillo, General Manager LATAM de Incode.
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