Streaming en horario laboral: La lección de ciberseguridad que dejó el torneo deportivo más importante del mundo

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Tras el torneo, expertos advierten que el uso de plataformas de streaming no oficiales durante la jornada laboral evidenció nuevamente un riesgo.

Un simple hábito de los colaboradores puede abrir la puerta a ciberataques contra las empresas.

Santiago, Chile – 20 de julio de 2026.- El reciente Mundial de Fútbol reunió a millones de personas frente a sus pantallas. También incluyó a trabajadores que siguieron los partidos durante la jornada laboral.

Aunque el torneo ya finalizó, dejó una alerta vigente para las empresas. El uso de plataformas de streaming gratuitas o no oficiales puede convertirse en una puerta de entrada para ciberataques.

El riesgo aumenta cuando estas plataformas se utilizan desde equipos con acceso a sistemas corporativos. De esta forma, una actividad cotidiana puede comprometer la seguridad empresarial.

“Este tipo de eventos nos recuerda que la ciberseguridad no es solo un tema de tecnología, sino también de comportamiento.

Una empresa puede tener la mejor infraestructura. Sin embargo, si un equipo abre sitios no confiables junto a los sistemas internos, esa puerta queda igualmente expuesta”, advierte Marcela Moreno, PDM de Cyber TIVIT LATAM, compañía de tecnología y ciberseguridad presente en Chile.

El fenómeno trasciende al Mundial. Según el Centro de Estudios Regulatorios y de Telecomunicaciones de América Latina (CERTAL), la piratería online genera pérdidas estimadas en más de US$ 8.000 millones al año en la región.

Además, genera un impacto fiscal cercano a US$ 1.500 millones. Durante eventos de alta audiencia, aumenta la búsqueda de transmisiones gratuitas en sitios que aprovechan este interés.

Estas plataformas pueden distribuir malware, realizar campañas de phishing o desplegar publicidad maliciosa. Por eso, representan un riesgo creciente para usuarios y organizaciones.

Lo que vuelve especialmente riesgoso este escenario es el salto del daño individual al organizacional. Un colaborador puede abrir un sitio de streaming no oficial mientras mantiene activos servicios corporativos.

Entre ellos están el correo empresarial, la VPN o los sistemas internos. En estos portales proliferan ataques de phishing y descargas engañosas.

También aparecen supuestos reproductores de video que instalan malware. Además, existen campañas de malvertising capaces de comprometer el navegador.

En el peor de los casos, los atacantes pueden ejecutar un secuestro de sesión (session hijacking). Al vulnerar el navegador, acceden a las cookies de las pestañas corporativas abiertas.

Así, pueden ingresar a sistemas internos sin necesitar la contraseña del usuario. El trabajador no actúa con mala intención, pero un descuido puede generar un incidente corporativo grave.