
En Chile el 17,7% de las viviendas presentan déficit habitacional. Y están en mayor riesgo durante la temporada de lluvias.
Cada año, las precipitaciones generan pérdidas millonarias en hogares urbanos y rurales. Muchas de ellas evitables con medidas de prevención básicas.
El uso de metodologías BIM permite planificar mejoras con precisión. Reducir errores y optimizar recursos. Logrando viviendas más seguras y eficientes.
En Chile, la temporada de lluvias representa un riesgo creciente para millones de familias. Con más de 1,2 millones de hogares con problemas de materiales graves, falta de servicios básicos o espacio insuficiente.
Esto equivale al 17,7% del total de las viviendas del país, según datos del Minvu. Las zonas más expuestas son aquellas con infraestructura urbana insuficiente. Y las áreas rurales donde las viviendas carecen de protección frente a filtraciones y erosión.
En estos entornos, la arquitectura cumple un papel decisivo en la prevención. Una planificación adecuada puede mitigar los daños ocasionados por inundaciones y encharcamientos.
Aunque lo ideal sería no construir en esas zonas, la realidad social del país obliga en muchos casos a hacerlo. Esto hace indispensable aplicar soluciones técnicas como materiales resistentes al agua.
También sistemas de captación y reutilización de aguas lluvias. O procesos de impermeabilización que fortalezcan la durabilidad de las edificaciones.
En este contexto, Graphisoft, líder mundial en soluciones de diseño arquitectónico, comparte cinco recomendaciones prácticas. Para que las familias refuercen sus hogares y optimicen recursos frente a los desafíos de la temporada:
Revisar techos y canaletas. Inspeccionar tejas, bajantes y canaletas. Para detectar grietas, obstrucciones o filtraciones que puedan ocasionar daños estructurales.
Asegurar tuberías y desagües. Verificar el estado de tuberías internas y externas. Ayuda a prevenir inundaciones y acumulación de agua en las viviendas.
Optimizar el drenaje del terreno. Mantener limpias las zanjas y pendientes cercanas a la vivienda. Reduce el riesgo de inundaciones y erosión.
Preparar espacios internos. Organizar muebles y objetos en zonas elevadas. Protege pertenencias ante eventuales filtraciones.
Planificar correctamente las mejoras de la vivienda. Cuando una vivienda requiere una ampliación, remodelación o intervención mayor, es recomendable trabajar con un arquitecto. Que utilice metodologías BIM.
Estas herramientas permiten desarrollar proyectos con un alto nivel de precisión. Coordinar arquitectura, estructura e instalaciones. Y anticipar situaciones que podrían afectar el desempeño de la vivienda antes de iniciar la construcción.
Aunque las medidas preventivas y el mantenimiento periódico son fundamentales para enfrentar la temporada de lluvias, muchas filtraciones y deterioros aparecen durante el invierno.
Estos problemas tienen su origen en decisiones tomadas durante el diseño. O en una ejecución deficiente de la obra.
Aspectos como la evacuación de aguas lluvias, la impermeabilización de cubiertas y muros, las pendientes y los encuentros entre materiales. Deben resolverse desde el proyecto y ejecutarse fielmente durante la construcción.
En este proceso, el arquitecto cumple un rol mucho más amplio que elaborar planos. Su responsabilidad es desarrollar un proyecto técnicamente sólido. Y entregar instrucciones claras que permitan construir exactamente lo diseñado.
Además, debe dar cumplimiento a la normativa urbanística, constructiva y sanitaria. Resolviendo con precisión aquellos detalles que determinarán el comportamiento futuro de la vivienda frente al paso del tiempo y las condiciones climáticas.
Durante décadas, el principal medio de comunicación entre el arquitecto y el constructor fue el plano impreso. Hoy, la tecnología permite que esa comunicación ocurra directamente sobre un modelo tridimensional.
En este modelo, los detalles constructivos pueden visualizarse, comprenderse y verificarse antes y durante la ejecución de la obra. Más que reemplazar el plano, BIM amplía la capacidad del arquitecto para comunicar correctamente su proyecto.
También permite reducir las interpretaciones que muchas veces derivan en errores constructivos.
En este escenario, herramientas de visualización como BIMx permiten que el modelo digital llegue directamente a la obra. Facilitando que constructores, inspectores e incluso los propios propietarios comprendan claramente cómo debe ejecutarse cada solución constructiva.
En una industria donde la disponibilidad de mano de obra especializada es cada vez más limitada, disponer de instrucciones visuales y detalladas disminuye la improvisación en terreno. Y contribuye a construir con una mayor calidad.
“Las lluvias ponen a prueba decisiones que muchas veces fueron tomadas meses antes de que comenzara la construcción. Por eso, el verdadero valor de un proyecto está en la calidad de su diseño.
Y en la forma en que ese diseño se comunica a quienes lo ejecutan. Un arquitecto no solo produce planos; debe resolver técnicamente aspectos críticos.
Como el escurrimiento de aguas, la impermeabilización de cubiertas y muros, la coordinación entre especialidades. Y cada uno de los detalles constructivos que determinarán el desempeño futuro de la vivienda.”
“La metodología BIM permite desarrollar ese nivel de coordinación con mucha mayor precisión. Además, herramientas como BIMx facilitan que el modelo tridimensional llegue directamente a la obra.
Permitiendo que constructores, inspectores e incluso propietarios comprendan claramente cómo debe ejecutarse cada solución constructiva. En una industria donde la disponibilidad de mano de obra especializada es cada vez más limitada.
Disponer de instrucciones visuales y detalladas reduce la improvisación en terreno. Y contribuye a construir con una mayor calidad”, señala Patricio Zapata, Customer Success Manager LATAM de Graphisoft.
Así, la combinación de acciones preventivas, buenas prácticas de diseño y el uso de herramientas tecnológicas se convierte en la mejor estrategia. Para enfrentar los riesgos de la temporada de lluvias.
Cada año, miles de familias deben destinar una parte significativa de sus ingresos a reparar daños. Que pudieron evitarse con una preparación adecuada.
Incorporar hábitos de mantenimiento y planificación no solo reduce costos inesperados. También prolonga la vida útil de las viviendas y eleva su valor en el tiempo.
En un país con alta exposición a fenómenos climáticos, anticiparse y apoyarse en soluciones técnicas y tecnológicas deja de ser una opción. Y se convierte en una inversión esencial para proteger la seguridad, la economía y el bienestar de los hogares chilenos.




