Identificar rápidamente los gases presentes. También conocer sus concentraciones y monitorear cómo evoluciona una emergencia permite definir perímetros de seguridad y protocolos de actuación. Junto con medidas de protección para equipos de emergencia y comunidades.
El incendio químico registrado en Quilicura volvió a poner en evidencia uno de los principales desafíos que enfrentan los equipos de emergencia.
Tomar decisiones rápidas es crítico. Más cuando existe incertidumbre sobre las sustancias presentes en el ambiente y los riesgos que pueden generar para las personas.
En este tipo de situaciones, la medición y el monitoreo en tiempo real adquieren un rol fundamental. Esto, al identificar rápidamente los gases presentes. Además de conocer sus concentraciones y determinar cómo están evolucionando las condiciones ambientales.
Permite contar con información objetiva para definir la estrategia de respuesta. Junto con reducir la exposición. Tanto de la población como de quienes trabajan directamente en la emergencia.
“En una emergencia química no siempre es posible saber de antemano qué sustancias están presentes o cómo se están comportando. Por eso, contar con mediciones en terreno y en tiempo real permite reducir considerablemente la incertidumbre. Precisamente al tomar decisiones basadas en información concreta. Esto, en lugar de actuar únicamente a partir de antecedentes previos o estimaciones”. Explicó Marco González, Gerente Técnico , de AyT.
Entre las variables que pueden ser relevantes durante una emergencia se encuentran la identificación y concentración de gases y compuestos químicos.
Estas últimas son especialmente importantes. Esto, para comprender cómo puede desplazarse una nube de contaminantes. Además de determinar si el área de afectación podría modificarse con el paso del tiempo.
La información obtenida permite a los equipos especializados establecer con mayor precisión los niveles de exposición. Junto con definir perímetros de seguridad y determinar qué medidas deben adoptarse. Esto, para proteger tanto a la población como a quienes participan en las labores de control.
Además, contar con datos en tiempo real también puede ser determinante. Precisamente para establecer eventuales evacuaciones. Además de restringir el acceso a determinadas zonas y seleccionar el equipamiento de protección personal adecuado.
La tecnología disponible actualmente permite realizar estas mediciones directamente en el lugar del incidente. Un ejemplo es el analizador de gases Gasmet FTIR GT5000 Terra, comercializado en Chile por AyT. Es un equipo portátil diseñado para situaciones de emergencias químicas e incendios, que permite medir múltiples gases simultáneamente y entregar resultados en terreno, evitando depender exclusivamente de un posterior análisis de laboratorio cuando las decisiones deben tomarse de manera inmediata.
“Una de las grandes ventajas de este tipo de tecnología es que permite llevar el análisis al lugar donde está ocurriendo la emergencia. En vez de esperar para conocer posteriormente qué había en una muestra, los equipos pueden disponer de información directamente en terreno y utilizarla para definir cómo ingresar, qué elementos de protección utilizar, dónde establecer zonas de exclusión y cómo proteger a las personas que eventualmente puedan estar expuestas”, agrega el especialista de AyT.
Esta capacidad resulta particularmente relevante para bomberos, brigadas de emergencia y equipos especializados en materiales peligrosos, quienes pueden enfrentarse a escenarios en los que la información disponible inicialmente es incompleta. En un incendio, además, la combustión de materiales industriales, plásticos, productos químicos o componentes electrónicos puede generar gases que no necesariamente son visibles y que pueden permanecer en el ambiente incluso después de que las llamas hayan sido controladas.
Por otra parte, el monitoreo no debería entenderse únicamente como una acción posterior al control de un incidente. Medir antes, durante y después de una emergencia permite conocer cómo evoluciona el riesgo, verificar si los perímetros de seguridad continúan siendo adecuados y determinar cuándo las condiciones ambientales permiten avanzar hacia una etapa de recuperación.
Antes de una intervención, las mediciones pueden entregar antecedentes para planificar el ingreso y establecer los niveles de protección requeridos. Durante la emergencia, permiten monitorear posibles cambios en las concentraciones y en el área de afectación. Y una vez controlado el incidente, ayudan a verificar si persisten contaminantes en el ambiente y si existen condiciones seguras para que las personas puedan retornar a las zonas afectadas.
Así, frente a emergencias químicas, la capacidad de medición se convierte en una herramienta de prevención y protección, porque permite conocer el escenario, anticipar su evolución y tomar decisiones con mayor respaldo técnico en momentos en que cada minuto puede ser relevante.
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