Día de la Electromovilidad: el desafío de Chile ya no es solo sumar vehículos eléctricos, sino también fabricarlos

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Electromovilidad
Electromovilidad.
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Electromovilidad.

Chile se ha convertido en referente regional por la incorporación de buses eléctricos. Pero el siguiente paso de la transición plantea un desafío industrial. Fortalecer las capacidades para diseñar, fabricar y adaptar tecnología en el país. Desde la industria apuntan al desarrollo de ingeniería local, talento especializado y soluciones capaces de responder a las necesidades del transporte y la minería.

Chile ha avanzado rápidamente en la incorporación de la electromovilidad. Especialmente en el transporte público.

Sin embargo, en el marco del Día Mundial del Vehículo Eléctrico, que se conmemora cada 9 de septiembre. Surge una nueva discusión para la industria. Cómo pasar de ser un país que adopta esta tecnología a uno capaz de diseñarla, fabricarla y eventualmente exportarla.

El desafío cobra especial relevancia a medida que la electrificación comienza a extenderse hacia sectores con mayores exigencias operacionales. Como la minería, el transporte de trabajadores y las flotas de alto kilometraje.

En estos casos, incorporar vehículos eléctricos no solo requiere disponibilidad de unidades. Sino también soluciones capaces de adaptarse a condiciones específicas de terreno, temperatura y operación.

Chile ya demostró que puede incorporar electromovilidad a gran escala. El siguiente desafío es desarrollar una industria capaz de diseñar, fabricar y adaptar esa tecnología localmente. Hoy existen capacidades que muestran que esto es posible”. Explica Felipe Cevallos, CEO y cofundador de Reborn Electric Motors. Empresa chilena especializada en electromovilidad y fabricación de buses eléctricos.

Desde su planta de aproximadamente 3.000 metros cuadrados en Rancagua. La compañía desarrolla y fabrica buses eléctricos cero kilómetros. Además de trabajar en áreas como ingeniería, electrónica de potencia, software y estructuras.

Actualmente cuenta con un equipo multidisciplinario de alrededor de 70 especialistas y más de 140 unidades fabricadas en Chile. Operando principalmente en faenas mineras.

Uno de esos casos corresponde al modelo Queltehue, con unidades que operan en División El Teniente de Codelco.

La experiencia ha permitido probar tecnología desarrollada localmente en condiciones de alta exigencia. Un factor que, según la industria, puede transformarse en una ventaja para desarrollar soluciones especializadas.

Fabricar para las condiciones locales

Una de las diferencias entre importar un vehículo terminado y contar con capacidades de fabricación local está en la posibilidad de intervenir directamente su ingeniería.

No requiere lo mismo un bus urbano que un vehículo destinado a transportar trabajadores dentro de una faena minera. Cuando desarrollas tu propia tecnología puedes intervenir aspectos como el software de control. La gestión térmica, la tracción o el torque de acuerdo con las características de cada operación”. Señala Cevallos.

Esta capacidad también comienza a cobrar importancia en la internacionalización de la tecnología chilena. Reborn ha avanzado hacia el mercado brasileño, donde las condiciones de operación pueden incluir alta humedad. Temperaturas elevadas, lluvias intensas y terrenos con presencia constante de barro.

Según Cevallos, contar con ingeniería propia permite adaptar los vehículos a estas condiciones en lugar de depender exclusivamente de soluciones estandarizadas. La fabricación local, además. Permite que parte del conocimiento técnico, la especialización y las capacidades industriales asociadas a la electromovilidad permanezcan en el país.

El desafío de alcanzar escala

El siguiente paso será transformar estas experiencias en una capacidad industrial de mayor alcance. Para ello, el desarrollo de capital humano especializado, proveedores, infraestructura y alternativas de financiamiento. Aparece entre los factores necesarios para que las soluciones fabricadas localmente puedan aumentar su escala.

A esto se suma otra alternativa que comienza a abrirse camino en Chile: la reconversión eléctrica.

La entrada en vigencia de la Ley N° 21.793 estableció un marco legal para transformar vehículos de combustión interna en eléctricos. Permitiendo aprovechar activos existentes en lugar de depender únicamente de la adquisición de unidades nuevas.

Su implementación práctica, sin embargo, requiere de la dictación del reglamento técnico correspondiente.

La reconversión también incorpora una dimensión de economía circular. En lugar de desechar completamente buses o camiones cuya estructura todavía mantiene condiciones adecuadas. Es posible conservar elementos como la carrocería y reemplazar componentes asociados a la combustión por un tren motriz eléctrico. Extendiendo así la vida útil del vehículo.

Para Cevallos, el desafío de fondo es ampliar la mirada sobre el desarrollo de la electromovilidad. “Chile tiene experiencia en transporte público, minería y condiciones operacionales exigentes que pueden convertirse en una ventaja para desarrollar soluciones especializadas. El desafío ahora es generar las condiciones para que esas capacidades puedan alcanzar una mayor escala”.

Así, mientras el número de vehículos eléctricos continúa creciendo, la siguiente etapa de la electromovilidad chilena podría jugarse también dentro de las fábricas. En cuánto conocimiento, ingeniería y capacidad productiva puede desarrollar el país para participar no solo como usuario de esta transición. Sino también como productor de la tecnología que la hace posible.