En Chile, la planificación financiera personal suele concentrarse en cómo hacer crecer el patrimonio. Qué AFP elegir, qué fondos mutuos ofrecen mejor rentabilidad o cómo diversificar inversiones.
Sin embargo, existe una brecha estructural que muchas familias ignoran hasta enfrentar una contingencia.
La ausencia de coberturas adecuadas que protejan ese mismo patrimonio ante eventos adversos. Una invalidez o fallecimiento puede modificar completamente la estabilidad financiera de un hogar si no existe protección suficiente.
No obstante, esta cifra está fuertemente influenciada por los seguros previsionales obligatorios. Como las rentas vitalicias y el Seguro de Invalidez y Sobrevivencia (SIS). Representan más del 65% de las primas de vida de acuerdo con datos de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF).
Al aislar estos componentes, la cobertura voluntaria de seguros de vida, invalidez y enfermedades de alto costo muestra niveles considerablemente más bajos.
Desde Alfredo Cruz & Cía explican que la tendencia a priorizar inversiones por sobre la protección. Esto responde, en parte, a que el seguro no genera un beneficio inmediato y visible.
“La rentabilidad es medible y comparable. Mientras que la protección opera en el ámbito de la prevención. Muchas personas concentran su planificación en el crecimiento del patrimonio. Ello, sin integrar adecuadamente la gestión de riesgos que pueden afectarlo”, señala Kattia Vásquez, subgerente de Gestión Patrimonial de Alfredo Cruz & Cia.
La ejecutiva agrega que en Chile existe mayor conciencia para asegurar bienes físicos —como el automóvil o una propiedad asociada a un crédito hipotecario— que para proteger la capacidad de generar ingresos.
“El patrimonio no solo está compuesto por activos. Son también por los flujos futuros. Si la capacidad de generar ingresos se ve afectada, el plan financiero completo se tensiona”, explica.
Desde una perspectiva técnica, la protección patrimonial implica identificar riesgos. También definir qué parte del patrimonio debe resguardarse para enfrentar periodos complejos. Como cesantía prolongada, invalidez o enfermedades graves.
“Lo primero es fijar plazos y objetivos dentro de la planificación global. Una vez definidos los flujos futuros necesarios, se deben identificar los riesgos que podrían impedir su cumplimiento”, sostiene Vásquez.
“Ante un evento inesperado, muchas familias se ven obligadas a liquidar inversiones o vender activos en condiciones desfavorables. No se trata de una mala estrategia de inversión. Es una ausencia de cobertura que termina deteriorando el patrimonio acumulado durante años”, afirma.
“Algunas personas acumulan seguros sin claridad sobre las coberturas reales que tienen. Pueden creer que están protegidas, pero no necesariamente en proporción a su nivel de deuda o responsabilidades familiares. La protección debe ser parte de una estrategia coherente, no decisiones aisladas”, concluye.
Alfredo Cruz & Cía es una consultora con presencia nacional que presta servicios integrales a personas y empresas en materias previsionales, financieras, tributarias y de outsourcing de procesos de RR.HH. Con más de 30 años de trayectoria, cuenta con un equipo especializado en asesoría previsional y gestión patrimonial.
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