El crecimiento de la banca digital, en combinación con la baja concienciación sobre los riesgos de las redes abiertas, crea un entorno favorable para el fraude. Akamai identifica las principales amenazas asociadas al uso de redes públicas y ofrece recomendaciones para prevenirlas.
21 de abril del 2026.
La conectividad móvil en América Latina ha experimentado un crecimiento acelerado. Impulsado por la reducción del coste de los dispositivos y la expansión de las redes. En la actualidad, las tecnologías y servicios móviles suponen más del 8% del PIB regional.
En este contexto, el uso de redes wifi públicas en Colombia supone un factor de riesgo importante para los usuarios financieros. Especialmente en un entorno en el que la digitalización bancaria avanza rápidamente. Según la encuesta de Akamai, “La Banca Digital de Colombia bajo la lupa: Hábitos, seguridad y expectativas de los usuarios en 2025”. El crecimiento de la banca digital, que ya alcanza altos niveles de adopción, incrementa la exposición a fraudes cibernéticos.
Ya que el 64% de los usuarios se conecta a internet desde redes potencialmente inseguras. Como las de aeropuertos, cafeterías, parques y centros comerciales. Si bien el acceso gratuito a internet facilita la comunicación. También expone a los usuarios a amenazas de seguridad, sobre todo al realizar operaciones bancarias.
“El acceso gratuito a internet facilita la comunicación, pero también aumenta la exposición a riesgos de seguridad. Especialmente al realizar operaciones bancarias”, señala Fernando Serto, Field CTO de Akamai Technologies.
Las redes móviles se han consolidado como la principal vía de conectividad en Colombia. Al finalizar el tercer trimestre de 2025, el país contaba con 49,1 millones de conexiones a internet móvil. Lo que supone cerca de 900.000 más que en el mismo período del año anterior.
Según el Boletín Trimestral de las TIC del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. El total de líneas de telefonía móvil alcanzó los 95,8 millones.
Este crecimiento ha impulsado el uso de servicios financieros digitales a través de dispositivos móviles en cualquier lugar.
Incluidos espacios públicos con redes wifi abiertas. Según la Superintendencia Financiera de Colombia, el 83% de las operaciones se realizan de manera no presencial. Frente al 17% presencial.
En las operaciones monetarias, los canales más utilizados son las aplicaciones móviles (60%), los datáfonos (13 %) e internet (9 %). Mientras que, en las operaciones no monetarias, predominan las aplicaciones móviles (81%) e internet (16%).
Según la encuesta de Akamai, el 40% de los colombianos utiliza una combinación de banca tradicional y digital. Además, el uso de la banca digital es estable. Ya que el 45% de los usuarios lleva más de dos años utilizándola.
Los canales digitales también obtienen mayores niveles de satisfacción. Con una puntuación NPS de 43,9 frente a 24,1 de la banca tradicional. Este alto nivel de adopción ha transformado los hábitos de los usuarios. Que acceden a sus cuentas en cualquier momento priorizando la rapidez y la disponibilidad.
Sin embargo, este comportamiento incrementa el uso de redes wifi públicas. Muchas de las cuales carecen de un cifrado robusto. Lo que facilita la interceptación de información sensible por parte de los ciberdelincuentes.
El riesgo es mayor en segmentos como el de los jóvenes altamente digitalizados (75%). Y el de las personas de estratos socioeconómicos bajos, donde la adopción alcanza hasta el 71%. Especialmente en regiones con alta penetración digital, con niveles cercanos al 70%.
Del acceso fácil al fraude en segundos.
Aunque la banca digital ofrece comodidad y mejores experiencias, persiste una brecha entre adopción y seguridad. El uso intensivo de canales digitales desde dispositivos móviles. Unido a la baja concienciación sobre los riesgos de las redes abiertas, crea un entorno propicio para el fraude.
Sobre todo teniendo en cuenta que en Colombia hay más de 138.543 puntos de wifi gratuitos.
Fernando Serto, de Akamai, advierte de que muchas redes públicas no cuentan con un cifrado robusto. Lo que permite a los atacantes interceptar la comunicación entre el usuario y el punto de acceso.
Entre las principales amenazas se encuentran:
Ataques Man-in-the-Middle (MitM): interceptación de datos, como credenciales o información bancaria.
Redes falsas o “Evil Twin”: creación de redes fraudulentas con nombres similares a los legítimos para capturar el tráfico.
Robo de datos e identidad: acceso a cuentas de correo electrónico, redes sociales o banca digital. Para cometer fraudes o suplantación de identidad.
Instalación de malware: inyección de software malicioso en dispositivos conectados a redes inseguras.
Dado que más de 8 de cada 10 operaciones financieras en Colombia se realizan de manera digital. La seguridad del usuario se convierte en el eslabón más crítico del sistema financiero. Evitar el uso de redes wifi públicas para operaciones bancarias y reforzar la educación en ciberseguridad son medidas fundamentales para mitigar estos riesgos.